lunes, 29 de septiembre de 2008

J-A DOMINIQUE INGRES, "La gran odalisca"

Hace unos días Andrea, en un comentario, me preguntaba por la imagen que ilustra la cabecera de este blog. Le respondía entonces que era un cuadro del pintor francés Jean-Auguste Dominique Ingres, titulado "La gran odalisca", y que forma parte de los fondos del museo parisino del Louvre. Su interés me empuja a añadir algo más sobre uno de esos cuadros que no pasa inadvertido.

El cuadro lo pintó Ingres en 1814, durante su estancia en Italia. Fue un encargo de la reina de Nápoles, Carolina Bonaparte, la hermana de Napoleón, y constituye uno de los desnudos más atractivos de la historia del arte. Picasso, sobre quien influyó mucho la obra de Ingres, se sentía fascinado por él, y a su lado colgó Manet su "Olimpia".

Una cuestión recurrente en Ingres es si debe considerársele un pintor neoclásico o no. Aunque fue discípulo de David, y parte de su obra se entiende dentro del neoclasicismo, la complejidad y variedad de la misma no se ajusta en absoluto a los parámetros de aquel estilo. No hay más que ver desnudos como "La gran odalisca" o "La bañista de Valpinçon", para advertir en ellos un erotismo, una sensualidad y una calidez, ajenas por completo al sentido de la virtud y la frialdad de la pintura neoclásica. En sus desnudos hizo gala de una libertad formal, tan ajena al gusto académico imperante, que le acarreó numerosas críticas de los salones académicos donde exponía sus pinturas. Ingres, muy sensible ante cualquier contratiempo, derivó hacia otros temas más del gusto de la época con los que alcanzaría el éxito que buscaba. Sin embargo, ninguno de ellos transmiten la emoción de aquellos, que constituyen lo mejor de su obra, y en los que anticipa el romanticismo.

Ingres nos presenta a una odalisca en el ambiente voluptuoso y sensual de un harén o serrallo oriental. Todo el conjunto, minuciosamente estudiado y equilibrado, potencia el erotismo de la composición. La figura, fuertemente encajada en la línea, marca de la casa, se nos muestra sugerente, de espaldas, destapando su cuerpo entre ricos almohadones, delicadas sábanas y lujosos cortinajes. El rostro, levemente girado hacia nosotros, no muestra sorpresa pero sorprende nuestra mirada y nos hace sentir como un voyeur. El perfil imposible, con medio rostro oculto entre las sombras, subraya la sensación de misterio. La cuidada iluminación dorada unifica todo el conjunto.

Ingres era un declarado admirador de Rafael, de quien dijo:"Rafael no es solamente el más grande de los pintores: era el más bello, era bueno, ¡lo era todo!". Incluso en esta ocasión, en que su pintura se acerca intensamente a la erótica preciosista del manierismo, encuentra un hueco para evocar a su maestro, a través del turbante a modo de pañuelo, similar al que Rafael colocó en el retrato de su amante, "La Fornarina".

En la página del Louvre, podeis leer un buen artículo sobre esta obra de Ingres, en francés e inglés, y apreciar los detalles del cuadro en imágenes de alta resolución, que realmente merece la pena.


domingo, 28 de septiembre de 2008

Construcciones megalíticas

Alrededor del quinto milenio antes de nuestra era, en gran parte de la Europa atlántica y meridional, asistimos a una de las manifestaciones más interesantes de la Prehistoria: la construcción de monumentos con piedras de gran tamaño (megalitos). Podemos considerarlos como las primeras muestras de la arquitectura. Fundamentalmente reconocemos tres tipos de construcciones megalíticas: menhires, cromlech y dólmenes.

Si tenemos en cuenta las dimensiones de muchas de esas piedras, el número de ellas empleadas en los monumentos, y los medios humanos y técnicos que entonces disponían nuestros antepasados, podemos hacernos una idea de lo extraordinario del fenómeno y de la complejidad que habían alcanzado aquellas sociedades que transitaban a la Edad de los Metales.



A todos los seguidores de las aventuras de Asterix nos resulta familiar la imagen entrañable de Obelix transportando sobre su espalda una gran piedra, un menhir, ya que ese y no otro era su oficio, repartidor de menhires. La palabra es de origen bretón, y viene a significar algo así como "piedra vertical". Es la más básica de todas las construcciones megalíticas, y consiste simplemente en un monolito vertical que se fijaba en el suelo, y cuya finalidad no está muy clara. Para algunos debía tratarse de un elemento conmemorativo, quizá con fines rituales, fijar el alma de los difuntos a la tierra o rendir culto al sol, como podría desprenderse del impresionante alineamiento de menhires de Carnac, en la Bretaña francesa.



El cromlech consiste en un círculo de menhires, y el más popular de todos es Stonehenge, en Inglaterra. Aunque su explicación sigue siendo un enigma, todo parece indicar que formaba parte de un complejo ceremonial mucho más grande. Se piensa que pudiera tratarse de un templo religioso donde se rendiría culto al sol, o una especie de calendario astronómico que servía para predecir las estaciones, ya que en el ángulo nordeste presenta una abertura que coincide con el punto exacto donde nace el sol cada solsticio de verano.


La más común de todas las construcciones megalíticas es el dolmen, cuya finalidad es claramente funeraria. En su forma más simple, no es más que una cámara funeraria abierta, formada por dos o más piedras que hacen de pared, y una gran losa que las cubre. El conjunto solía recubrirse de tierra, que en la mayoría de los casos está desaparecida.



Pero tomando como referencia su planta, distinguimos otros dos tipos algo más complejos y evolucionados: la galería dolménica y el sepulcro de corredor.
La galería dolménica es un pasillo adintelado, sin distinción entre el corredor y la cámara. Uno de los mejores ejemplares es la llamada Cueva de Menga, en Antequera. Consta de 33 bloques de piedra trabajados y ensamblados con gran precisión, formando un túmulo recubierto de tierra. En su construcción debió trabajar durante años un gran número de personas, allá por el Calcolítico, entre el 2.500 aC y el 2.200 aC.
El sepulcro de corredor, consta de una cámara poligonal o circular a la que se accede mediante un pasillo. En ocasiones, la cámara en lugar de estar cubierta con piedras planas, lo estaba mediante una falsa bóveda. Un buen ejemplo lo podemos ver también en la provincia de Málaga, en el Dolmen de Romeral, con doble cámara, la mayor de 85 m de diámetro y 8 m de altura. Como la anterior, se erigió en el Calcolítico, entre el 2000 aC y el 1800 aC.
En esta dirección puedes encontrar una buena página sobre la cueva de Menga, que incluye animaciones y actividades en torno a ella. Y en esta otra, sobre el megalitismo en general.

sábado, 20 de septiembre de 2008

¿Lo feo duele?



Hojeando la prensa me encuentro hoy con esta noticia. En la Universidad de Bari, en Italia, un grupo de investigadores ha llevado a cabo un experimento sobre la incidencia que puede tener la contemplación de una obra de arte sobre el dolor físico.

Según leo, el experimento consistió en que doce estudiantes de ambos sexos, eligieron una serie de cuadros que consideraban bellos y otros que consideraban feos, entre un total de 300 obras. A continuación, sobre un panel negro se proyectaban las imágenes seleccionadas, al tiempo que con un láser, los estudiantes recibían sobre los dedos una sensación similar a la de un pinchazo de un alfiler. Al parecer, según se tratase de una obra "bella" o de una obra "fea", la sensación de dolor disminuía o aumentaba aproximadamente un tercio respectivamente.

Entre las obras consideradas bellas estaba el "Nacimiento de Venus", de Botticelli, alguna bailarina de Degas, y la "Noche estrellada" de Van Gogh.
En el grupo de las feas encontramos un autorretrato de Picasso y varios personajes hinchados del colombiano Botero.



¿Será verdad, entonces aquello que tantas veces hemos dicho coloquialmente de que lo feo duele? Como siempre lo mejor es juzgar por uno mismo.

martes, 16 de septiembre de 2008

El aprendiz que superó al maestro


Corría el año 1466, cuando al taller florentino de Andrea del Verrocchio, llegó un joven, que entonces tendría unos trece o catorce años, con intención de aprender el oficio de pintor. Otro más entre los que allí había atraídos por la explosión artística vivida en Florencia en el Quattrocento y por el propio éxito que entonces empezaba a conocer el propio Verrocchio.

En aquel entonces, la preparación de un artista cubría diferentes fases: el dibujo, el estudio de la perspectiva, el modelado del barro, elegir las maderas más adecuadas, los diferentes tipos de imprimación, y un largo etc. Una vez adquiridas, el aprendiz de pintor tomaba los pinceles y cuando había demostrado con ellos la destreza suficiente, le era permitido participar en algunas pequeñas partes de las pinturas de su maestro. Esto era una práctica tan frecuente y habitual, que en muchos contratos se recogía, de manera explícita, que la obra encargada debía ser realizada enteramente de la mano del maestro. Aquel joven, como cualquier otro aprendiz, recorrió el camino habitual. Los historiadores del arte han rastreado sus huellas en diferentes cuadros de su maestro Verrocchio. A él pertenecen, por ejemplo, el pez y el delicioso perro que salta entre las piernas de "Tobías y el ángel", que encabeza este artículo. Pero sin duda, su participación más sonada fue para el extraordinario "Bautismo de Cristo" de la Galería Uffizi, en Florencia.
























Escribe Vasari que aquel joven "pintó un ángel que sostenía unos ropajes, y a pesar de su juventud lo hizo tan bien, que el ángel era mejor que las figuras pintadas por su maestro, debido a lo cual éste no volvió a tocar los pinceles avergonzado de que un muchacho supiera utilizarlos mejor que él".

El joven a quien se refiere Vasari no es otro que Leonardo da Vinci. La verdad es que Verrocchio ganó mucho más fama como escultor que como pintor, pero basta ver la obra en cuestión para advertir que la historia relatada por Vasari puede ser algo exagerada, porque aunque realmente el ángel pintado por Leonardo expresa una gracia y delicadeza exquisita, con sus rizos dorados y su dulce rostro girado hacia el centro de la escena, no basta para ocultar la enorme y poderosa fuerza que expresan las dos figuras centrales de Verrocchio, el rostro duro y demacrado del Bautista y el Cristo de rasgos humildemente comunes. Como escribe Nicholl, en su biografía de Leonardo, "el drama humano, el presagio trágico, la sensación de grandes fuerzas puestas a prueba, todo eso corresponde a Verrocchio. Si sus figuras tienen alguna carencia respecto a la técnica, no tienen ninguna en cuanto a la fuerza de la escena. Junto a ellas, el ángel de Leonardo parece brillante pero quizá ligeramente superficial: un magnífico ejercicio de un joven virtuoso de la pintura" [Charles Nicholl: Leonardo da Vinci. El vuelo de la mente. Barcelona, 2006, p.124].

Si la anécdota recogida por Vasari fuese cierta, y realmente fuese ese el motivo por el que Verrocchio hubiese decidido dedicarse únicamente a la escultura, no habría dejado de ser un ejercicio de autocrítica excesivamente duro y riguroso.

domingo, 14 de septiembre de 2008

The Beatles y el pop-art

Ya hemos hablado aquí en otra ocasión, y no hace mucho tiempo, de la relación entre The Beatles y el pop-art, con motivo de la celebérrima portada de su famoso disco "The Sargent Pepper's Lonely Heart Club Band". No fue esa la única ocasión en que la banda británica colaboró con artistas pop. Un año después de publicar aquel album, en 1968, The Beatles volvieron a lanzar otro disco al mercado. Se trataba de un doble álbum titulado sencillamente "The Beatles", en el que se incluían algunas canciones que con el tiempo se convertirían en algunas de las más conocidas del grupo, como "Back in the U.S.S.R." o "While My Guitar Gently Weeps". Sin embargo, ese disco es conocido por la mayoría de los aficionados a la música y seguidores del grupo no por ese título, sino por este otro: "The White Album", por la famosa portada blanca diseñada por el pintor pop británico Richard Hamilton.

Al igual que ocurriera con The Sargent Pepper's , fueron, una vez más, Paul McCartney y su amigo el galerista Robert Fraser, los que contactaron con Hamilton. En un artículo de Diego Manrique ("El País" 1-02-1999), se recogen las palabras con que el pintor describe su primer encuentro con los músicos y cómo se gestó la idea de una portada tan minimalista: "En el primer encuentro me hicieron esperar más de media hora. Yo iba viendo pasar a jovencitas en minifalda y largas botas que se paseaban mucho, pero no hacían nada. Cada vez me sentía más incómodo, no estaba enfadado, pero sí muy molesto. Cuando finalmente hablamos les dije, un poco para sacármelos de encima, que como habían hecho una portada tan llena de elementos -en referencia a The Sargent Pepper's- tenían que hacer una cosa totalmente blanca, como contraste". Sobre ella, como puede verse en la fotografía de arriba, que corresponde a la edición original del disco en vinilo, se añadió únicamente el nombre del grupo grabado en relieve y una numeración de seis cifras que en las ediciones posteriores terminaría por eliminarse.
El sobrio y austero título del disco fue sugerido también por el pintor, así como la genial ocurrencia de numerarlo, que McCartney aceptó de inmediato porque pensaba que haría subir las ventas del LP. Numerar una obra de arte traslada un mensaje de exclusividad, de edición limitada, sólo al alcance de algunos pocos elegidos. Con ello el artista trataba de provocar una situación irónica, ya que la finalidad de un disco es justamente la contraria, vender millones de copias, cuantas más mejor. Sin embargo, esa idea aplicaba perfectamente el concepto que Hamilton tenía de lo que debía ser arte, en sus palabras "efímero, popular, barato, producido en serie, joven e ingenioso". Una auténtica declaración de intenciones de lo que fue el pop-art.
Para terminar, en wikipedia y en esta otra página podeis curiosear sobre los aspectos musicales del disco y las interioridades de algunas de las canciones que lo componen, y en el enlace de abajo podeis disfrutar con la genial "Back in the U.S.S.R." y apreciar el efecto que causaban entre los jóvenes de la época.


viernes, 12 de septiembre de 2008

"El loco del pelo rojo", de Vincente Minnelli

FICHA TÉCNICA

Título original: Lust for life
Nacionalidad: USA (1956)
Director: Vincente Minnelli
Guión: Norman Corwin
Reparto principal: Kirk Douglas, Anthony Quinn, James Donald, Pamela Brown, Everett Sloane, Jill Bennett, Henry Daniel, Niall McGinnis

Tomando como base una novela de Irving Stone, esta interesantísima película narra la vida trágica, atormentada y apasionada del pintor holandés Vincent Van Gogh, desde su juventud, con fuertes inclinaciones religiosas, pasando por las relaciones con otros artistas y su propio hermano, hasta el suicidio.
Muchas películas de Hollywood centradas en personajes o acontecimientos históricos adolecen de rigor o fidelidad histórica o artística. No es el caso de "Lust for life", y tanto Vincente Minnelli, el director, como John Houseman, el productor ejecutivo, insistieron desde el principio en cuidar los detalles, e intentar respetar tanto los aspectos puramente artísticos como los biográficos, aunque ni uno ni otro se consiguieran del todo. Ambos realizaron un exhaustivo trabajo de documentación sobre la vida del pintor, y no dudaron en trasladarse al sur de Francia, para conocer personalmente y rodar en los propios escenarios donde transcurrió parte de su vida.
John Houseman puso un empeño especial en que la reproducción de los cuadros que aparecen en la cinta fuera lo más exacta posible, e hizo que se fotografiaran los originales en placas de gran tamaño, que permitieran después una reproducción con buena calidad.
Vincente Minnelli se esforzó en recrear el colorido de la pintura de Van Gogh, aunque para ello se encontró con una dificultad de tipo técnico. En aquellos años, ya era habitual rodar en Eastmancolor, un negativo que, en opinión del director, aportaba unos brillos exagerados a algunos tonos, y que no convenía a los fines que perseguía. Para solucionarlo, Minnelli consiguió adquirir el último lote de negativo Anscocolor, fabricado por la fábrica Ansco, que justo acababa de cerrar ante la imparable competencia y ascenso de Kodak, y con él rodó la película. Además su poder de persuasión llegó al punto de conseguir convencerles para que prepararan un laboratorio especial sólo para el revelado de esta película. Sin duda, el colorido fue uno de los grandes aciertos, aunque lamentablemente las copias que circulan actualmente poco o nada tienen que ver con el colorido original.
Para rodar la escena en la que Van Gogh pinta de un intenso color amarillo un campo de trigo, la productora hubo de mantener el color de las plantas a base de productos químicos, un amarillo imposible dada la época del año en que se rodaba; se buscaron también personas con un gran parecido físico a los personajes de los cuadros de Van Gogh, y se incluyeron en escenas que reproducían esos cuadros.
En fin, son algunas muestras que dan la medida de los esfuerzos del director y la producción por hacer de ésta una película distinta, que se tradujo en la nominación al Óscar a la dirección artística.
A todo ello hay que sumar las grandes interpretaciones. Kirk Douglas (Van Gogh), con un extraordinario parecido físico al pintor, obtuvo también una nominación al Óscar y ganó el Globo de Oro y el premio del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York, aunque para el gusto actual quizá parezca un poco sobreactuado. Quién sí obtendría el Óscar al mejor actor de reparto sería Anthony Quinn, por su breve pero muy intensa aparición como el pintor Paul Gauguin.
Para conocer más detalles sobre esta película puedes acceder a la ficha de la Filmoteca de Andalucía, o ver un pequeño fragmento de ella aquí mismo.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

La pintura rupestre levantina

En los tiempos que corren actualmente, con todo lo que venimos oyendo, viendo y leyendo sobre el calentamiento global y el cambio climático, quizá sea un buen momento para recordar que no se trata de un fenómeno nuevo y desconocido, ya que a lo largo de la historia de la Tierra se han producido fenómenos similares a los que ahora venimos detectando, de aumento y subida de las temperaturas medias del planeta. Sólo a lo largo del período Cuaternario (aproximadamente los últimos dos millones de años), los científicos han datado cuatro grandes épocas glaciales (descenso de las temperaturas e intenso frío), y otras cuatro interglaciales (de aumento de las temperaturas y períodos cálidos). Pues bien, durante el Paleolítico Superior, el período en que se desarrolla la pintura franco-cantábrica, fue una época de intenso frío, en el que como puede apreciarse en el mapa, los hielos (de color negro) cubrían gran parte de Europa hasta el punto que el actual Canal de La Mancha era entonces un puente de hielo (punteado gris) entre Gran Bretaña y el continente.

Hace aproximadamente unos 10.000 años, finalizó el último período glacial, y las temperaturas empezaron a subir paulatinamente. Ese cambio climático ayudaría, con toda seguridad, a la modificación de los hábitats de vida de los hombres prehistóricos, entre los cuales debió incluirse el abandono de las cuevas, donde se había desarrollado el arte paleolítico, y el inicio de la ocupación de abrigos rocosos iluminados por la luz del sol, en los que dejó muestras de un nuevo estilo pictórico. La evolución del mismo corre parejo con los cambios que llevarán del Paleolítico al Neolítico.


En la Península Ibérica, cubriendo un arco que va desde Cataluña hasta Andalucía, han aparecido algo más de 900 muestras de pintura de este estilo, lo que pone de manifiesto la importancia de la zona en este período y justifica plenamente la denominación de pintura levantina. Aunque los prehistoriadores mantienen discrepancias en cuanto a la datación cronológica de las pinturas, y algunos como el abate Breuil y P. Bosch Gimpera las fechan a finales del Paleolítico Superior, la mayoría de ellos, actualmente, tienden a considerar que pudieron iniciarse en el Mesolítico y se prolongaron durante el Neolítico y la Edad de los Metales, aumentando el esquematismo de las pinturas conforme avanzamos en el tiempo.


Las diferencias de la pintura levantina con la franco-cantábrica, especialmente son de carácter plástico y narrativo. En general, podríamos decir que la pintura levantina se caracteriza por:

1.- composiciones esquemáticas, abandonando el naturalismo, y reduciendo el cuerpo humano a formas geométricas o simples trazos.
2.- composiciones dinámicas en grupos. Tanto hombres como animales son representados, no de forma aislada y estática como ocurría en el Paleolítico, sino en grupo, formando escenas, y en movimiento. La mayoría de las escenas son de caza, danzas o escenas bélicas.
3.- protagonismo de la figura humana. Si en la pintura franco-cantábrica la aparición de la figura humana era excepcional, ahora adquiere un gran protagonismo junto con la representación de animales (ciervos, cabras montesas, jabalíes, etc.). Destaca, igualmente, la aparición de la figura humana, tanto masculina como femenina.
4.- la técnica de la pintura es monócroma, y las siluetas de las figuras se rellenan en rojo, negro y en algunas ocasiones blanco. La pintura se aplica de manera uniforme, es decir, mediante tintas planas.

Como puede apreciarse en las imágenes, la pintura levantina tiene una especial capacidad para captar gestos y actitudes, lo que hace de ella, en palabras del prof. Antonio Beltrán, "el legado artístico más lleno de vida que nos ha transmitido la Prehistoria europea". Entre los numerosos restos del arte levantino, destacan las pinturas del Barranco de la Valltorta (Castellón) y las de Cogüll (Lérida).

Por su importancia, en 1998 la UNESCO acordó incluir el arte rupestre del arco mediterráneo de la Península Ibérica en la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Arte egipcio

En esta presentación podeis ver un resumen visual de lo más representativo del arte egipcio
Arte Egipcio
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sábado, 6 de septiembre de 2008

Arte prehistórico

En esta presentación puedes ver un resumen de algunas de las obras más significativas del arte prehistórico.
Arte de la Prehistoria
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jueves, 4 de septiembre de 2008

La única obra firmada por Miguel Ángel


La única obra firmada de Miguel Ángel es "La Piedad" del Vaticano. Desde el principio llamó poderosamente la atención la belleza y perfección del grupo escultórico, realizado en mármol por un por entonces jovencísimo artista de tan sólo 24 años de edad. Ese detalle fue un elemento decisivo en la historia que nos ocupa, ya que unido a que por aquel entonces no era todavía el genio universalmente conocido que llegaría a ser, hacía que los visitantes de la basílica romana pusieran en duda la autoría de la obra. Al parecer, la gota que colmó el vaso de la escasa paciencia que siempre tuvo el escultor de Fllorencia, se produjo al escuchar como la obra era atribuída a un escultor lombardo. Aquella noche Miguel Ángel se encerró en la iglesia y labró en letras capitales romanas, sobre la cinta que cruza el pecho de María la famosa inscripción: "MICHAEL ANGELUS BONAROTUS FLOREN FACIEBAT". Lo dicho, cosas de juventud.

lunes, 18 de agosto de 2008

Las Venus paleolíticas

Venus de Willendorf
Junto con la pintura franco-cantábrica, la otra gran manifestación artística del Paleolítico es el arte mobiliar, constituído en su mayor parte por un pequeño grupo de algo más de 250 estatuillas femeninas, en las que predomina el naturalismo, denominadas venus esteatopígicas o paleolíticas. Están elaboradas en marfil, piedra o terracota, y son de pequeño tamaño (entre los 4 y los 25 cm aproximadamente). 

Los hallazgos de estas figuras se han realizado en una amplia zona geográfica que cubre desde Gran Bretaña hasta Siberia, aunque ninguno de ellos en la Península Ibérica (hay dos figuras pero de muy dudosa atribución).

 La expresión Venus aplicada a estas figuras ha tenido un enorme éxito, aunque no se corresponda con los cánones dominantes en la actualidad de belleza femenina. El término esteatopígica, por otra parte, se refiere a la obesidad o abultamiento de ciertas partes del cuerpo, y de manera especial la de los órganos sexuales, de tal manera que pechos, caderas, glúteos y vientre se muestran de una forma muy exagerada.


Venus de Lespugue
Aunque no todas las venus presentan los mismos rasgos, es posible establecer algunos comunes a todas ellas:

1.- siempre se representa la parte central del cuerpo: senos, vientre, nalgas, muslos y sexo.
2.- apenas se representan por contra, las manos, los pies, los miembros superiores y, en menor grado, las piernas.
3.- la representación del rostro puede considerarse como excepcional, ya que tan sólo la Dama de Brassempouy y la Venus de Dolni Vestonice nos lo muestran.

Venus de Savignano
Como ocurre con todo el arte prehistórico, una de las cuestiones más controvertidas es la interpretación del significado de estas estatuillas. José María Gómez Tabanera (El enigma de las venus paleolíticas, revista Historia 16, nº 17, 1977), recoge las que tienen mayor aceptación entre los investigadores. La más extendida y aceptada es la de considerarlas como objetos de carácter religioso, relacionados con la fecundidad y la abundancia, y por tanto, con la perpetuidad de la especie. Las otras interpretaciones varían entre considerarlas como objetos de magia simpática o mimética; las que las consideran como objetos de un significado chamánico también relacionado con la fecundidad; también hay quien las toma como expresiones votivas que prestarían protección frente a las enfermedades, por ejemplo; finalmente, también hay quien ve en ellas un claro reflejo de una sociedad matriarcal.

A todas ellas, apuntadas en el artículo citado, habría que añadir otra de carácter ornamental, ya que algunas de ellas presentan orificios en alguna parte que permiten suponer que también pudieron ser colgantes.

Junto a estas líneas podemos ver algunos de los ejemplares más sobresalientes de la escultura paleolítica: la Venus de Willendorf, la Venus de Lespugne, la Venus de Savignano y la extraordinaria Dama de Brassempouy.

Venus de Brassempouy

Para acceder a una muestra más amplia de Venus puedes pinchar aquí.

sábado, 9 de agosto de 2008

"El tormento y el éxtasis", de Carol Reed

FICHA TÉCNICA

Título original: "The Agony and the Ecstasy"
Nacionalidad: USA (1965)
Director: Carol Reed
Guión: Philip Dune
Reparto principal: Charlton Heston, Rex Harrison, Diane Cilento, Harry Andrews, Alberto Lupo.

Basado en un best-seller del escritor Irving Stone, la película transcurre en el siglo XVI, cuando el Papa Julio II (Rex Harrison) encarga a Miguel Ángel (Charlton Heston) la decoración de la Capilla Sixtina. A lo largo de la película se retrata muy bien la fuerte personalidad de estas dos importantes figuras, clave para entender la gestación de una de las más formidables obras de la historia del arte. Igualmente se refleja el drama de Miguel Ángel, obligado a realizar una obra grandiosa por la que sería universalmente recordado y reconocido, pero que sin embargo rechazaba por distraerle de su auténtica vocación, la escultura.
Dirigida por Carol Reed (el mismo director de la magnífica "El tercer hombre") que realizó una muy correcta película de cine histórico, con una buena ambientación, para lo que no se escatimaron esfuerzos, como la reconstrucción a tamaño natural de la Capilla Sixtina en los estudios Di Laurentiis, en las afueras de Roma. Puede apreciarse incluso un cierto interés didáctico en los primeros minutos de la película, que son un pequeño documental sobre la carrera de Miguel Ángel. Otro de los aciertos son los momentos en que se muestra la preparación, dibujo, calco y elaboración final de los frescos.
Es una de las últimas y mejores superproducciones del Hollywood de los años 50 y 60, nominada para cinco Oscars de los calificados como menores y galardonada con el "David de Donatello" a la mejor producción extranjera en 1966.
Aquí puedes ver en versión original la escena en la que Julio II explica a Miguel Ángel sus propósitos.

viernes, 8 de agosto de 2008

Las cuevas de Lascaux (Francia)

Junto con las cuevas de Altamira, en Cantabria (España), las cuevas francesas de Lascaux, en la región de la Dordogne, constituyen el más importante ejemplo de la pintura paleolítica de la escuela franco-cantábrica.

Las cuevas fueron descubiertas accidentalmente por cuatro adolescentes (Marcel Ravidat, Jacques Marsal, Georges Agnel y Simon Coencas) el 12 de septiembre de 1940, durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de los duros momentos que se vivían en Francia y en Europa, el descubrimiento tuvo eco inmediato entre los investigadores, como el abate Breuil y A. Cheynier, que la visitaron inmediatamente y realizaron las primeras investigaciones. Tras la finalización de la guerra, en 1945, las cuevas se abrieron al público, registrándose desde el principio un gran número de visitas (hasta 1.200 por día y más de 50.000 al año). Tal avalancha de visitantes alteró considerablemente las condiciones ambientales que habían permitido durante miles de años conservar intactas las pinturas, y se impuso tomar algún tipo de medida de protección, que no llegaría hasta 1955, en que empezaron a restringirse las visitas. La medida no fue suficiente, y en 1963, siendo ministro de Cultura el escritor André Malraux, se adoptó una medida drástica, el cierre definitivo de las cuevas al público. Lo que se visita actualmente es una réplica de las mismas (igual que ocurre en Altamira) bautizada como Lascaux II.

El método de datación del Carbono 14, tal como se indica en la página web oficial del gobierno francés, arroja para las pinturas una antiguedad de 15.500 años. Las pinturas más espectaculares se encuentran en un gran espacio conocido como "Sala de los toros" con figuras que impresionan por sus dimensiones, ya que alcanzan hasta los 5 m.; pero además hay otras muchas galerías de menor tamaño. En su interior hay más de 1.500 grabados y unas 600 pinturas, que reproducen las características de la escuela franco-cantábrica: naturalismo; pinturas de gran tamaño con figuras generalmente estáticas; figuras tanto aisladas como en grupo; policromía en tonos amarillos, rojos, negros y marrones, que rellenan la figura por completo; y rara presencia de la figura humana.

En relación a esto último, encontramos en Lascaux la famosa "Escena del pozo", una de las pocas ocasiones en que aparecen figuras humanas. En ella, un hombre itifálico y con cabeza de pájaro se sitúa frente a un bisonte. Suele interpretarse como la representación del éxtasis de un hechicero y se relaciona con ritos de fecundidad y el mundo espiritual. Sin embargo, las interpretaciones, como en tantos otros casos del arte paleolítico, es compleja y varían mucho según los distintos investigadores.

Además de los animales mencionados, la fauna representada en Lascaux es muy variada, con ciervos, caballos, uros, rinocerontes, etc. Llama la atención, no obstante, que sólo se representa un reno, cuando en las excavaciones arqueológicas se constata que el 90% de los restos encontrados pertenecen a este animal.

En la web de las cuevas de Lascaux puede realizarse una interesantísima visita virtual al interior de las grutas, y apreciar imágenes tan interesantes como la "Vaca negra" o el "Caballo chino", entre otras muchas, además de una muy buena información sobre la historia e investigaciones realizadas en torno a las mismas. También en youtube puedes ver este pequeño video en francés.

domingo, 3 de agosto de 2008

TRACY CHEVALIER. "La joven de la perla"

Esta novela de Tracy Chevalier es el resultado de su pasión por una pintura de Johannes Vermeer, del mismo título que la novela, y que se reproduce en la portada del libro. En ella, la autora mezcla ficción con realidad, a través de una historia que especula sobre quién pudo ser la modelo del cuadro y las relaciones que pudo tener con el pintor barroco holandés.
En la ficción literaria, imagina que pudiera tratarse de Griet, una chica de unos dieciseis años que en 1664 entraría a formar parte del servicio doméstico del pintor, y en la que éste descubre unas cualidades y una sensibilidad especial para el arte, y terminará por iniciarla en los secretos de la pintura. Poco a poco, la relación entre señor y sirvienta va adquiriendo unos tintes de complicidad, tanto en sus relaciones personales como artísticas, que mantienen de manera clandestina a la familia, aunque la suegra del pintor adivina la relación entre ambos. Sin embargo, viendo que esa relación supone un acicate en la actividad creativa del pintor de Delft, y por tanto, un aumento en los ingresos familiares, decide mantener silencio. Pero no será la única que empiece a sospechar lo que está ocurriendo, y cuando Van Ruijven, el mecenas de Vermeer, empiece a descubrir lo que está pasando, sus exigencias amenazan con derrumbarlo todo.
A lo largo de la narración, descubrimos diferentes aspectos de la pintura de Vermeer, como los motivos, las técnicas que usó, el marco social e histórico en que desarrolla la obra, e incluso la descripción de otras muchas de sus pinturas.
Merece la pena curiosear un poco en la web oficial de la novela (en inglés) y adentrarse en algunas de sus curiosidades.

sábado, 2 de agosto de 2008

EDWARD BURNE-JONES. "Sidonia von Bork"

Edward Burne-Jones (su verdadero nombre era Edward Coley Jones) fue discípulo de Dante Gabriel Rossetti, y está considerado, junto con su maestro, como uno de los más importantes representantes del movimiento prerrafaelita. Sus pinturas se inspiran en temas medievales clásicos y bíblicos, y denotan una gran influencia de los pintores italianos del Quattrocento, especialmente Sandro Botticelli y Filippino Lippi, al tiempo que él mismo reconoció su gran admiración por Miguel Ángel.

Además de la pintura, Burne-Jones se interesó por la recuperación de algunas de las técnicas medievales artísticas, como la vidriera, y diseñó y realizó, junto con el también pintor prerrafaelita William Morris, algunas de las que pueden verse actualmente en las catedrales de Oxford y Birmingham.
Su obra destaca por el sentimentalismo y se inspira de manera directa en el mundo de los románticos. Sus cuadros, en la mayoría de las ocasiones, están protagonizados por caballeros solitarios, de apariencia melancólica y por bellas damas que los detractores del estilo consideraban "sans merci" (faltas de gracia), lo que en el lenguaje de la época hay que entender como faltas de belleza, ya que nos mostraban un ideal de mujer muy distinto a las virtudes que les marcaba la puritana sociedad victoriana y burguesa de la Inglaterra del siglo XIX.

Un ejemplo de ello es la pintura que nos ocupa y que actualmente se exhibe en la Tate Gallery de Londres. Sidonia von Bork es el personaje central de una novela gótica que atrajo el interés de los prerrafaelitas, "Sidonia en el monasterio de las brujas" del escritor alemán Wilhem Meinhold (traducida al inglés por primera vez en 1848 por Jane Francesca Elgee, la madre del célebre escritor Oscar Wilde, como "Sidonia the sorceress", la hechicera). La historia se desarrolla en la Pomerania del siglo XVI y trata de los crímenes y maldades cometidos por Sidonia, una mujer cuya belleza cautivaba a todos los que la veían, una auténtica mujer fatal. Sus fechorías terminarían con una condena por brujería cuando contaba ochenta años.
El pintor la retrata aquí a los veinte años, al inicio de su diabólica carrera, tramando una de sus primeras intrigas en la corte de la Duquesa de Wolgast, mientras que al fondo podemos ver a las que van a ser sus víctimas. El gesto de Sidonia, con la siniestra mirada de soslayo que nos dedica y la mano tensando la gargantilla que la adorna, no deja lugar a dudas de sus perversas intenciones. Aunque la mayoría de los detalles fueron tomados por Burne-Jones directamente de la descripción de Meinhold, para algunos recursos compositivos y para el vestido de Sidonia, como pude verse en la imagen, el pintor tomó como modelo el espléndido "Retrato de mujer" del pintor del Cinquecento, Giulio Romano, de la Royal Collection, que unos identifican como Isabella d'Este y otros como Margherita Paleologa.

En la galería de imágenes de wikipedia puedes ver una buena selección de pinturas de Burne-Jones.

viernes, 1 de agosto de 2008

¿Qué son los prerrafaelitas?

Es el nombre que se da a un grupo de pintores británicos que, en 1848, fundaron en Londres la Hermandad Prerrafaelita. Al igual que habían hecho los nazarenos alemanes, que se convierten en su punto de referencia, también ellos van a rechazar el academicismo victoriano y hacen una mirada introspectiva hacia el pasado artístico.
El nombre de prerrafaelita (o prerrafaelista) viene determinado, no por un rechazo en sí de la pintura de Rafael, sino más bien un rechazo contra los efectos del "rafaelismo" que dominaba la pintura oficial de la Royal Academy de la época. La pintura oficial o académica tenía como base el idealismo, en el que se formaba a los jóvenes aprendices de pintores. El pintor, tal como había hecho Rafael, debía idealizar la naturaleza, es decir, representarla no tal como era, sino como debería ser. La Hermandad, en cambio, propone justo lo contrario, retornar a un pasado anterior a esa declaración de la naturaleza como "imperfecta", lo que les lleva a tomar como modelos a los primitivos flamencos y a los pintores del Quattrocento italiano. De los primeros valorarán el gusto por el detalle, y de los segundos, la claridad, sencillez e iluminación de sus composiciones. Para los prerrafaelitas, la naturaleza es respetada de tal manera, que los cuadros a veces parecen fotografías en color, en los que la línea y el color (brillante y lujoso) son reproducidos con minuciosa pulcritud. En su afán de representación veraz de la naturaleza, seleccionan siempre paisajes o interiores reales y no figurados, y utilizan siempre modelos de carne y hueso.
De especial interés fue el tratamiento de la mujer por estos pintores, y como escribe José Luis Pardo: "Uno de los resultados más innegables de la Hermandad fue la liberación simbólica de los corsés femeninos, es decir, el logro de haber pintado, quizá por primera vez, a unas mujeres genuinamente modernas: no damas (ladies), sino mujeres (women) cuya [...] hermosura no se parecía a la belleza idealizada de las Madonnas de Rafael". (Esto no es música. Introducción al malestar en la cultura de masas).
En la temática del grupo destaca el interés que sienten por los temas históricos, y en especial por los medievales, las leyendas artúricas, y también por la mitología, temas orientales, bíblicos y Shakespeare. Por tanto, el grupo participa, por un lado, del influjo del romanticismo que también se había fijado en esa vuelta al pasado, y del realismo, que se va abriendo paso en Europa. En principio, la combinación de ambos pareció posible, sin embargo, con el tiempo, el grupo terminaría escindiéndose en esa doble dirección: la realista, encabezada por William Holman Hunt y John Everet Millais (al inicio de esta entrada podemos ver su "Ofelia"), y la medievalista, representada por Dante Gabriel Rossetti (de quien junto a estas líneas vemos "La Anunciación"), Burne-Jones y William Morris. Además de ellos, formaron parte destacada del grupo, entre otros, William Dyce, Ford Madox-Brown y John William Waterhouse.
No se puede entender del todo el significado del movimiento, si no tenemos en cuenta el momento histórico de su aparición, en la Inglaterra de mediados del siglo XIX, en la que se dejan sentir las importantes transformaciones producidas por la Revolución Industrial. Todos los componentes de la Hermandad se caracterizaron por el rechazo de la sociedad mundana y materialista surgida de ese proceso de cambio, y buscaban algo más profundo y más idealista. Podríamos decir que impulsan un nuevo movimiento espiritual, al que añaden una carga de erotismo en muchas de sus obras.
El carácter innovador de la Hermandad es destacado por muchos historiadores del arte, que ven en ella algunos de los rasgos que luego serán habituales en las vanguardias del siglo XX: su intención de ruptura, su carácter programático, la adopción de un nombre para el estilo e incluso la publicación de una revista para su divulgación. Al mismo tiempo, se ha destacado el papel de Rossetti como precursor del simbolismo del siglo XX.
En este enlace puedes ver una muestra de los autores y obras del grupo, y si quieres profundizar más en el tema, en este otro puedes acceder a numerosos enlaces a páginas dedicadas a este movimiento.

sábado, 26 de julio de 2008

ARTURO PÉREZ-REVERTE. "La tabla de Flandes"

"Julia trabaja en la restauración de una tabla flamenca del siglo XV que representa a dos caballeros jugando una partida de ajedrez acompañados de una dama, esposa de uno de ellos. Mediante un examen radiológico, descubre una inscripción que fue hecha y posteriormente ocultada por el propio autor y que habla del asesinato de uno de los dos caballeros.
Animada por su galerista, que espera el aumento del valor de la pintura en una subasta próxima, y ayudada por un profesor de arte, un anticuario homosexual y un misterioso ajedrecista, la joven restauradora iniciará una investigación que pasará a reconstruir y resolver la partida de ajedrez planteada en la tabla como vía para desvelar la identidad del asesino.
Paralelamente, las misteriosas y sistemáticas muertes de algunos personajes implicados en la investigación relacionarán los casos a través de los siglos"
(contraportada de la edición de Círculo de Lectores, 1994).
La exitosa novela de Pérez-Reverte, publicada en 1990, articula toda la trama sobre las técnicas pictóricas de los primitivos flamencos. Sólo una pintura tan interesada por el detallismo, por la plasmación realista de los objetos y figuras con una precisión miniaturística como la de los pintores flamencos del siglo XV, permite un juego de reconstrucción detectivesca, tal como el que plantea el escritor. En realidad, Pérez-Reverte lleva a la ficción literaria lo que algunos autores antiguos hicieron con algunas pinturas de Jan van Eyck, que fueron capaces de fijar en qué mometo exacto del canto se encontraban, por ejemplo, los ángeles cantores del Políptico de Gante.
Puedes leer las primeras páginas y encontrar más información sobre la novela y algunas opiniones en la página oficial de Arturo Pérez-Reverte, y si te gusta el ajedrez y quieres jugar la partida del libro, no lo pienses más, puedes hacerlo desde aquí.

jueves, 24 de julio de 2008

PETER BLAKE, portada de "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band"

Si hay un disco y un grupo en la historia de la música pop cuya influencia ha trascendido más allá de lo meramente musical son, sin duda, The Beatles y el álbum "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band". Aparecido en 1967, revolucionó por completo el concepto de la música popular, no sólo en los aspectos puramente musicales, sino también en la forma de presentarlos al gran público, como quedó patente en la famosa portada realizada por Peter Blake, una obra maestra y un auténtico icono del pop art británico.

Hasta entonces, las portadas de los discos prácticamente no eran más que simples envoltorios para contener la música, pero tras la aparición de Sgt. Pepper's, empezaron a identificarse con el propio disco, y con el tiempo se ha hecho imposible disociar ambos elementos.

Normalmente al relacionar el nombre de los Beatles con el mundo artístico y literario, surge el nombre de John Lennon como el intelectual del grupo, lo cual no deja de ser irónico, ya que de los cuatro, el que primero se interesó y se acercó a ese mundo fue Paul McCartney, y también el que introdujo a Lennon en los mismos círculos. Y del interés de McCartney por el arte surgió su amistad con el galerista Robert Fraser. Cuando en 1967 los Beatles se disponen a grabar un nuevo disco, McCartney confía a Fraser su idea de un disco concepto, un disco compuesto no por canciones aisladas, sino por una idea, y de esa idea debían participar todos los elementos del disco, también la portada. Conciben así una portada que sería como una especie de santoral de la cultura popular, como muy bien ha recogido en un magnífico ensayo José Luis Pardo (Esto no es música. Introducción al malestar en la cultura de masas).

A esa idea había que darle cuerpo, forma, y para ello, Fraser sugirió a McCartney el nombre del pintor Peter Blake, quien posteriormente contaría cómo Paul McCartney le explicó que el concepto que tenía de esa portada era la de una banda como las que tocaban en los parques, de modo que la foto de la portada debía ser una foto de los Beatles ataviados como una banda municipal al final de su concierto en un parque, en un estrado, con un arriate de flores al lado y rodeados por una multitud de personas. Según confesó el propio Blake, su aportación principal fue decidir la disposición de la multitud, porque dependiendo de la elección, las personas que la formaran podían ser cualquiera.

De esas aportaciones surgió la archiconocida portada. En el centro de la composición, tras un bombo en el que puede leerse el nombre de la banda, "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band" (La Banda del club de los corazones solitarios del sargento Pimienta), aparecen los cuatro beatles vestidos con uniformes militares de un corte antiguo, pero con un colorido muy pop, diseñados por Manuel Cuevas, un sastre de Nashville. Sobre el pecho de los músicos cuelga la auténtica Medalla del Imperio Británico, otorgada por la reina Isabel II en 1965, y cada uno de ellos porta un instrumento de viento. Junto a ellos, a la izquierda, pueden verse las propias figuras en cera de los Beatles del famoso museo de Madame Tussauds. El contraste entre ambas imágenes marca perfectamente la evolución del grupo, pero al mismo tiempo supone también su autoreconocimiento como personajes fundamentales en la configuración de la cultura popular, como parte del santoral al que nos referíamos antes, muy en la línea de la polémica afirmación de Lennon de que eran más famosos que Jesucristo.

Para elegir al resto de personajes, se pidió a cada uno de los miembros del grupo que sugirieran nombres, así por ejemplo, la presencia de varios gurús y maestros hindúes fue debida a George Harrison, mientras que Ringo Starr, por el contrario, no aportó ninguno, limitándose a indicar que lo que dijeran los demás, por él estaba bien. La lista fue completada por otros personajes aportados por Robert Fraser, el pintor Peter Blake y su esposa Jann Haworth. Algunos de los personajes propuestos inicialmente, como Jesucristo, Hitler, Gandhi o Elvis Presley, no aparecieron por diversos motivos. Finalmente, en la fotografía aparecen escritores como Allan Poe y Oscar Wilde, músicos como Bob Dylan, actores como Marlon Brando y Mae West, deportistas como Sonny Liston, etc... (si quieres saber quién es quién en la foto pincha aquí). En la portada pueden verse, también, algunos detalles finales que aportó el pintor Peter Blake, como el busto del Sargento Pimienta y un televisor (¡cómo no en un altar de la cultura popular!) que trajo de la casa de John Lennon.

Para la composición final, Blake utilizó fotografías ampliadas a tamaño natural y recortadas sobre soportes de madera, formando un collage que le llevó dos semanas de elaboración, y por el que cobró tan sólo 200 libras esterlinas (motivo de queja constante del artista cada vez que se le recuerda y que ha contribuido no poco a potenciar la imagen de tacaños de los músicos de Liverpool). La portada recibiría un Grammy, y su fuerza como símbolo del pop art y de toda una época queda corroborada por la reproducción e imitación constante en el cine, la televisión, la moda, la decoración, etc.

En el mencionado ensayo de José Luis Pardo, éste no duda en comparar la composición y el significado de la portada de Blake con "Las Meninas" de Velázquez, argumentando para ello que: "los personajes representados en la foto son, en buena parte, "meninas", es decir, pertenecen al género chico o "menor" de los cómicos y bufones; y así como Velázquez se pintó a sí mismo en "Las Meninas", también los Beatles se fotografiaron a sí mismos en esa portada [...]. Por otra parte, el "suelo" de la portada del "Sgt.", está plagado de "miniaturas" (entre ellas la de un gnomo y la de Blanca Nieves -nótese: la de los "siete enanitos"-) y aparece por dos veces Shirley Temple (una auténtica menina del siglo XX), además de que la foto alberga también a "meninos" como Dion di Mucci (que empezó a cantar a los cinco años), el canadiense Bobby Breen, estrella del cine infantil que alcanzó la fama internacional a los once años, o a Huntz Hall y Leo Gorcey, miembros de la cinematográfica "banda" juvenil de "Ángeles con caras sucias".

A mí, en cambio, lo que me recuerda inevitablemente esta portada, es a los retratos de grupo tan habituales en la pintura holandesa del barroco, donde todos los personajes pugnan unos con otros por hacerse un hueco entre los demás y asomar su rostro para la posterioridad, afirmando de esta manera su importancia social, a quien más se le veía más importante creía ser.

La obra maestra de este tipo de retratos fue el popular cuadro de Rembrandt "La ronda de noche", con el que creo que guarda algunos curiosos parecidos la portada del disco. Los cuatro beatles se disponen aquí en el centro, como lo hacen en el cuadro de Rembrandt el capitán Frans Banning Cocq y el teniente Willem van Ruytenburgh, para no dejar dudas de quiénes son los personajes más importantes, y portan en sus manos instrumentos de viento, que por su forma alargada, resulta imposible no comparar con los arcabuces y bastones que llevan los oficiales de la ronda. De igual modo, en la portada de Blake, se cuela en primera fila la fotografía de Shirley Temple, como lo hace en el cuadro de Rembrandt la enigmática niña iluminada que corre entre los soldados. Si en la portada del disco, el bombo centra la composición, y tras él se alinean los personajes, en el cuadro de Rembrandt un inmenso tambor se cuela desde la derecha de la composición. Ya hemos dicho que una de las aportaciones de Blake a la composición de la portada, fue la inclusión de un busto que representa al Sgt. Pepper, y no deja de ser curioso que este era un recurso que tampoco era ajeno a Rembrandt ("Aristóteles contemplando un busto de Homero"), ni a otros pintores contemporáneos como el alemán Joachin von Sandrart, que pintó un retrato de grupo ("Oficiales y guardias de la compañía de mosqueteros de Amsterdam del capitán Cornelius Biker y el teniente Frederick van Bamchem"), en el cual los oficiales aparecen en torno a un busto de María de Médicis, un cuadro, que se exhibía inicialmente junto con "La ronda de noche", y otros retratos de grupo más, en el Kloveniersdoelen, la sede, campo de prácticas y sala de reuniones de la guardia de mosqueteros de Amsterdam.

Para escuchar algunos de los temas musicales del disco, y conocer algunas de las particularidades del mismo, puedes ver este pequeño vídeo.

domingo, 20 de julio de 2008

KEN FOLLET. "Los pilares de la Tierra"

"Corre el año 1123. El pueblo de Kingsbridge asiste expectante al ahorcamiento público de un inocente que entona una quejumbrosa melodía en francés, la lengua de la nobleza normanda, dirigida a una joven embarazada. Esta, tras el ajusticiamiento, abandona apesadumbrada el lugar y huye al bosque, maldiciendo a los siniestros responsables de tan cruel castigo. Un suceso que, por otra parte, no es inhabitual en la convulsa Inglaterra del siglo XII, sacudida por una cruenta lucha sucesoria.
Sin embargo, Kingsbridge también es el escenario de la realización de un sueño: el inicio de la construcción de una catedral gótica, el proyecto de Tom Builder, un sencillo maestro de obras que quiere erigir el monumento a la celebración de la gloria del Señor." (tomado de la contraportada de la edición de Círculo de Lectores).
La novela no trata de la construcción de las catedrales, sino que la usa como pretexto para enmarcar una historia, una narración. Sin embargo, es precisamente este último asunto, la construcción de la catedral, lo que más nos interesa del exitoso best-seller del escritor británico. En la novela puede apreciarse el momento en que empieza a producirse el tránsito del estilo románico al novedoso estilo gótico, iniciado en Saint-Denis, del que el protagonista del libro tiene noticia tras su huida forzosa de Inglaterra y su llegada a Francia. A través de buenas descripciones, salpicadas a lo largo de la narración, podemos conocer distintos aspectos que rodeaban la construcción de las catedrales medievales: técnicas de construcción, conocimientos de los arquitectos (o quizá mejor sería decir constructores o maestros de obras), herramientas, problemas de financiación, accidentes, incendios, intereses políticos, sociales o religiosos en torno a ellas, etc.
Ahora bien, no perdamos de vista que es una típica novela de best-seller, con lo mejor y lo peor de este género literario.

viernes, 18 de julio de 2008

¿Qué es el pop-art?

Estoy leyendo estos días de verano el magnífico ensayo de José Luis Pardo "Esto no es música. Introducción al malestar en la cultura de masas", donde se hace una profunda reflexión sobre la cultura popular de los años 60 y 70 del pasado siglo. Es su lectura la que me anima a plantear hoy esta pregunta.

El pop-art o arte popular, es un término empleado por primera vez por el crítico británico Lawrence Alloway, para referirse a un grupo de artistas surgidos, primero en Gran Bretaña a mediados de los años 50 del siglo XX, y luego en Estados Unidos, donde el estilo se consolidaría. Encarnan parte de la reacción figurativa que se desarrolla frente al expresionismo abstracto, el informalismo o el cinetismo de los años anteriores. Estos movimientos les parecían demasiado intelectuales, y reivindican la realidad de una "nueva cultura popular", que me parece que quedó bien definida por uno de los fundadores del estilo, Richard Hamilton, cuando afirmaba su deseo de que el arte fuera "efímero, popular, barato, producido en serie, joven e ingenioso". En ellas quedan resumidas de forma clara y diáfana las intenciones del este grupo de artistas.

Siguiendo esos principios, convierten en objeto de arte la sociedad de consumo, la cultura del hombre de la calle: cómics, carteles publicitarios, los mitos del cine y del rock and roll, de la televisión, productos comerciales, etc. Son imágenes que los artistas toman tal cual, sin embellecerlas, empleando en la mayoría de las ocasiones colores chillones, una factura impersonal, la repetición y la seriación.

Los historiadores rastrean sus antecedentes en el Cubismo, en el Futurismo y, sobre todo, en el Dadaísmo de Marcel Duchamp (hasta el punto que al principio el movimiento fue conocido como Neodadá). De este último tomó el uso del collage y del fotomontaje.

En Gran Bretaña, donde surgió el grupo, se reconocen tres grupos o generaciones de artistas:

.- una primera oleada formada por Richard Hamilton y Eduardo Paolozzi.

.- un segundo grupo integrado por artistas como Richard Smith y Peter Blake, entre 1957 y 1961.

.- una tercera generación, de la que forman parte entre otros, Ronald Kitaj, David Hockney, Allen Jones y Peter Philips.

A pesar de su origen británico, el estilo se consolidó definitivamente en los Estados Unidos, gracias a artistas como Andy Warhol (arriba podemos admirar uno de sus retratos de Marilyn), Claes Oldenburg, Tom Wesselmann, James Rosenquist y Roy Lichtenstein, de quien podemos ver junto a estas líneas "El beso".

Para apreciar más detenidamente la obra de estos pintores puedes visitar Ciudad de la pintura o Artcyclopedia.

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