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viernes, 18 de abril de 2014

MIGUEL ÁNGEL, "Virgen de Brujas"

Oficiales norteamericanos inspeccionando la Virgen de Brujas,
en el interior de la mina de Altausseen, el 9 de junio de 1945
(Fotografía tomada de Archives of American Art)
Con los aliados desembarcando en las playas de Normandía, Hitler dispuso el expolio del patrimonio artístico de los territorios ocupados. Muchas obras del arte de vanguardia, el que los nazis llamaban arte degenerado, fue destruído; pero la inmensa mayoría de las obras que guardaban museos, iglesias o coleccionistas particulares fueron robadas y enviadas a Alemania. Su destino final era el Fuhrermuseum que el dictador planeaba levantar en Linz (Austria). Para impedir este saqueo y la destrucción del legado artístico europeo, los Estados Unidos impulsaron la creación de una unidad especial, compuesta por expertos en distintos campos del arte, encargada de rescatar estas obras. Esa es la historia que recientemente llevó al cine George Clooney en The Monuments Men. Los alemanes ocultaron aquel tesoro de cuadros y esculturas en el interior de minas, como la de Altaussee (Austria), una mina de sal donde permaneció escondida la Virgen de Brujas, la única obra de Miguel Ángel destinada para enviarse fuera de Italia. Allí, envuelta por unos trapos como única protección del mármol, la encontraron los aliados el 9 de junio de 1945. Poco después la pieza se restituyó a su emplazamiento original, en la iglesia de Notre Dame de Brujas, donde ya la había admirado Alberto Durero en 1521. En ese mismo lugar siguen contemplándola hoy los miles de turistas que cada año visitan la hermosa ciudad belga.

MIGUEL ÁNGEL. Tondo Doni (1503). Galería Uffizi, Florencia
La Virgen de Brujas, también llamada Madonna de Brujas, pudo realizarla Miguel Ángel hacia 1504, ya que se envió a Flandes en 1506, y sabemos que cobró la primera parte de la entrega unos años antes, en 1503, lo que significa que, con casi absoluta certeza, fue tallada al mismo tiempo, o inmediatamente después de la Piedad del Vaticano. Se trató de un encargo que le hicieron los hermanos Giovanni y Alessandro Mouscron, miembros de una importante familia de mercaderes de telas del norte de Europa, con idea de destinarla a la Capilla Mouscron en Brujas. Miguel Ángel pidió a su padre que no se  la mostrase a nadie, ni siquiera durante su transporte a Brujas. Por este motivo, tanto Vasari como Condivi, sus primeros biógrafos, se equivocaron al indicar uno que era de bronce, y otro un tondo. Cronológicamente por tanto, es una obra que corresponde a la primera etapa del maestro florentino, el clasicismo.

El clasicismo de Miguel Ángel, escribe Argan, "no se propone tanto imitar o emular a la antigüedad, cuanto encontrar la síntesis y la continuidad profunda entre la espiritualidad sublimada del antiguo y la espiritualidad cristiana o medieval, mucho más atormentada y dramática". En Miguel Ángel esto se traduce, en primer lugar, en la mesura o proporción, una idea que tiene su origen en Aristóteles. Es aquí donde reside la belleza, definida por Alberti como armonía entre las partes, de manera que a una obra de arte es imposible añadirle ni restarle nada sin que este proceso atente contra la belleza. Un segundo rasgo del clasicismo sería el sometimiento de la expresión de las emociones en el arte, evitando cualquier tipo de gesticulación o exteriorización dramática del dolor. Un tercer aspecto a considerar sería, finalmente, el número de figuras de las composiciones, que debía ser muy pequeño, porque como decía igualmente Alberti es eso lo que hace aumentar el valor de una obra de arte. Estos principios fueron, sin duda, los que dominaron la producción de Miguel Ángel hasta el descubrimiento del Laooconte en Roma en el año 1506.

MIGUEL ANGEL. Virgen de Brujas (h. 1504)
Iglesia Nuestra Señora de Brujas
Este período es, además, el único de su vida en el que Miguel Ángel representó la niñez, en obras como el famoso Tondo Doni, el Tondo Taddei, el Tondo Pitti, o en la propia Virgen de Brujas, donde se asoman los rostros regordetes y las sonrisas de algunos niños, tan naturales que parecen reales. En esta última, la Virgen aparece sentada, con Jesús niño a su lado, reclinado sobre sus rodillas. En su mano derecha, la madre sostiene un libro, símbolo de las Sagradas Escrituras, y sus ojos entrecerrados dirigen su mirada hacia abajo sugiriendo silencio, recogimiento, interioridad, como si recién hubiese cerrado el libro y continuase pensativa, sin comprender algo. Su semblante es austero y sereno, de una gran solemnidad, como las divinidades antiguas. Para Argan, es el gesto desolado de la infinita tristeza de una madre que presagia el trágico destino de su hijo, sabe lo que va a pasar, de ahí que aparezca en el broche de la túnica sobre el pecho un querubín, símbolo de la inteligencia clara. El Niño, en cambio, parece algo enojado, y aún así majestuoso en sus formas infantiles, graciosamente humanas, como anota oportunamente Cornide. Es un anticipo de ese gesto de enojo mucho más enérgico que va a repetir luego en el David y en el Moisés, y que acostumbramos a llamar terribilitá.

Es interesante la relación que el autor establece entre ambas figuras. Miguel Ángel no plantea ningún tipo de apoyo sólido para el pequeño Jesús, no recurre por ejemplo a las manos de María para sujetarle o abrazarle, como pudiera ser habitual en este tipo de representaciones. Simplemente la mano izquierda de la Virgen se une con la de Jesús, como si se uniese la naturaleza divina y humana, en lo que aparentemente pudiera ser un gesto de ternura. Sin embargo, esa lejanía de la madre y ese mínimo contacto, que encontramos también en otras obras de esta época en Miguel Ángel, hay quien las considera como un reflejo inconsciente de su propia infancia, que no debió ser fácil. Al poco de  nacer, sus padres le entregaron a una nodriza de una familia de picapedreros, los Topolino, con los que vivió hasta que cumplió los diez años, quizá porque era una costumbre entre las familias adineradas de la época, como piensan algunos; o quizá por la salud enfermiza de su madre, que ya tenía que ocuparse del hermano mayor. Fuese uno u otro el motivo, el caso es que los contactos con su madre, que falleció cuando él tenía seis años, se limitaron a algunos breves encuentros con motivo de alguna dolencia o el nacimiento de un nuevo hermano. Cuando regresó al hogar familiar, le recibieron sus cuatro hermanos, que le consideraron como una especie de intruso, y una fría madrastra con la que su padre había vuelto a casarse. Parece que el único cariño que recibió fue el de su abuela paterna Monna Alexandra. Quizá fue ese abandono materno, como sugiere Cornide, lo que llenó de rabia al genio florentino.

MIGUEL ÁNGEL. Virgen de Brujas (detalle)
El grupo está diseñado con una composición piramidal, en el que todos los detalles, el pie derecho de la Virgen, los pies del Niño, el otro pie de la madre, su rodilla, insinúan un movimiento ascendente, que subrayan la verticalidad del conjunto. Una composición audaz, en la que Miguel Ángel, en lugar de valerse del suelo para soportar el peso de Jesús, utiliza el propio manto que cubre el regazo de la Virgen, tensando la tela para empujarlo hacia arriba.

Sin duda, Miguel Ángel nos dejó en la Virgen de Brujas, un magnífico ejemplo de la síntesis del sentimiento cristiano y del culto por la belleza formal del Renacimiento italiano, en el que se puede apreciar, dice Argan, como queda atrás el arte familiar y detallista del Quatrocento, en favor de otro más total e integrador, que es "la nueva manera en que la iconografía tradicional se presta para hacer posible el juego de serenidad, majestad y contención clásicas entendidas a la manera del Cinquecento".


Bibliografía:
  • ARGAN, G.C. (1999): Renacimiento y Barroco II. De Miguel Ángel a Tiépolo. Madrid, Ed. Akal
  • CAFERATTA, M. S.(2008): "El poder evocador de la obra de arte. La última Piedad de Miguel Ángel a la luz de algunas ideas de Romano Guardini". En Jornadas Guardinianas. Homenaje a Romano Guardini en el 40 aniversario de su muerte. Buenos Aires.
  • CORNIDE CHEDA, E. (1999): El genio creativo y la 'terribilitá' en los primeros años de Miguel Ángel. Santiago de Compostela
  • MARTÍNEZ SANTA-MARÍA, L. (2013): "Presentimiento de lo extraordinario". En Revista Europea de Investigación en Arquitectura, 1, pp.102-113
  • MÜNTZ, E. (2011): Miguel Ángel. Ed. Parkstone International
  • NARDINI, B. (2010): Michelangelo. Biografía de un genio. Milán, Giunti Ed.
  • PÉREZ, A. (1964): "Clasicismo y conciencia de finitud existencial en la obra de Miguel Ángel". En Anales de la Universidad de Chile, 132, pp. 96-136
  • ZIEGLER, J. (1995): "Michelangelo and the Medieval Pietà: The Sculpture of Devotion or the Art of Sculpture?". En Gesta, vol. 34, nº 1, pp. 28-36

martes, 11 de marzo de 2014

"Monuments Men", de George Clooney

Título original: The Monuments Men
Nacionalidad: Estados Unidos (2014)
Director: George Clooney
Guión: George Clooney y Grant Heslov (basado en el libro de Robert Edsel)
Reparto principal: George Clooney, Matt Damon, Bill Murray, John Goodman, Cate Blanchett, Bob Balaban, Jean Dujardin, Hugh Boneville

Monuments Men no pasará a la historia del cine como una gran película, sin embargo viene a recordarnos cómo se salvaron de la destrucción, durante la II Guerra Mundial, muchas de las grandes obras del arte europeo. Reproducimos aquí la crítica publicada en la web de rtve.es por Laura G. Torres, con la que coincidimos al afirmar que se trata de "una oportunidad perdida de haber podido contar mejor una historia tan épica como la de este pelotón al rescate del arte al que tanto le debe la Humanidad".


LAURA G. TORRES, 14-02-2014

La Madonna de Brujas, de Miguel Ángel, el Políptico de Gante, de los hermanos Hubert y Jan van Eyck o la escultura de Los burgueses de Calais, de Rodin, obras de arte de valor incalculable, no estarían ahora expuestas al público si no hubiese sido por un singular pelotón creado por Franklin D. Roosevelt en la Segunda Guerra Mundial y cuya misión era proteger el patrimonio y recuperar el arte robado por los nazis.

Esta brigada, compuesta por historiadores, conservadores de museo, arquitectos y archiveros, recuperó cinco millones de piezas de arte robadas por orden de Hitler de maestros como Da Vinci, Rembrant, Rubens, Veermer, Cézanne o Monet, entre muchos otros. Fueron los Monuments Men y su historia real llega ahora a la gran pantalla de la mano de George Clooney, que protagoniza, escribe, produce y dirige su quinto largometraje.

Tras su estreno en el Festival de Berlín, fuera de competición, la película llega a España este viernes 21 de febrero, y en un momento en el tema está de plena actualidad tras el hallazgo hace unos meses de 1.500 obras de arte robadas por los nazis, el que se ha venido en denominar como el "tesoro de Múnich" del que siguen apareciendo más piezas, cuadros de Monet, Renoir, Picasso...

George Clooney recluta para emprender su cruzada anti-nazi a un elenco de actores de lujo: Matt Damon, Bill Murray, Cate Blanchett, John Goodman, Jean Dujardin, Bob Balaban y Hugh Bonneville; a la vez que se toma algunas licencias a la hora de contar la historia. 

El arte por encima del valor de la vida
"¿Quién va a garantizar que cuando acabe la guerra el David de Miguel Ángel siga en pie y la Mona Lisa siga sonriendo?". Con estas palabras, el personaje de George Clooney, inspirado en el teniente George Stout, una autoridad en restauración, convence al presidente Roosvelt y al general Eisenhower para crear el Grupo de Monumentos, Bellas Artes y Archivos para salvar la cultura occidental, los "grandes logros del hombre".

El grupo fue concebido inicialmente para evitar la destrucción del patrimonio artístico por parte de los propios aliados en los bombardeos de Italia y Francia, aunque posteriormente sobre el terreno se dedicaría a buscar y recuperar las obras de arte que los nazis habían robado con el objetivo de nutrir el futuro "Museo del Führer" que Hitler, un artista frustrado, anhelaba levantar en su ciudad de adopción, Linz (Austria).

En su huida al término de la Segunda Guerra Mundial, los nazis se afanaron en esconder esas obras de arte, cuando no las destruían -"el Decreto de Nerón" de Hitler ordenó arrasar con todo cuando se dio cuenta de que perdía la guerra-. Para ocultarlas, utilizaron minas de sal y otros escondites que los Monuments men debían localizar, a la vez que sorteaban los peligros de la guerra con su escasa formación militar.

Blanchett: "Mi personaje salvó obras de arte que llenarían castillos"
Cate Blanchett intepreta a Claire Simon, un personaje inspirado en Rose Valland, una conservadora del museo Jeu de Paume de París, que se convirtió en una especie de almacén del arte robado por los nazis. Arriesgando su vida, Valland catalogó de manera sistemática todos los fondos que pasaron por allí siguiéndoles la pista.

Valland fue una figura clave para que los 'Hombres de los monumentos' recuperasen miles de obras de arte: "Rose Valland salvó obras de arte que llenarían castillos. Y el hecho de trabajar sin ayuda demostraba un valor extraordinario", cuenta Blanchett de la persona real en la que está inspirado su personaje en el vídeo que acompaña estas líneas y que RTVE.es te ofrece en exclusiva.

La brigada tardó en ganarse la confianza de Valland, que creía que los americanos no devolverían las obras de arte: "No importaba quién las robara, los alemanes, los rusos o los americanos", explica Blanchett.
Una actriz "camaleónica"
Para la actriz australiana, que tiene que recurrir al acento francés en Monuments men, su compañeros Damon y Clooney solo tienen palabras de admiración : "Es un tesoro internacional", dice el primero; "tiene esa capacidad camaleónica para encarnar a otras personas", afirma el segundo en este vídeo.

Además de Blanchett, en el reparto brilla especialmente el británico Hugh Bonneville(conocido por la serie Dowton Abbey) y Bill Murray y Bob Balaban ofrecen algunos de los momentos más divertidos de la cinta, como unos renovados Laurel y Hardy.

Pero, pese al gran reparto de la película y sus buenas intenciones, George Clooney parece igual de perdido que los cuadros que buscan sus personajes a lo largo del metraje, y no consigue encontrarse ni dar con la clave de la trama en ningún momento, al contrario que en anteriores grandes trabajos suyos en la realización comoBuenas noches y buena suerte (2005) y Los idus de marzo (2011).
Monuments men no es una mala película, pero sí resulta aburrida y se convierte en una oportunidad perdida de haber podido contar mejor una historia tan épica como la de este pelotón al rescate del arte al que tanto le debe la Humanidad.

domingo, 16 de febrero de 2014

ALBERTO VARGAS, "The Sin of Nora Moran"


Los carteles de Vargas para el cine continúan con la pauta marcada por este género desde sus inicios, centrando la atención en las grandes estrellas de la pantalla, que actúan como reclamo principal de los estrenos, pero incorporan un mayor colorido y, sobre todo, un elemento visual que pretende transmitir la atmósfera del film. Uno de los mejores trabajos de esta época, y que permite apreciar con claridad estos rasgos, fue el portentoso cartel de la película The Sin of Nora Moran (1933). En ella una mujer con un trágico y oscuro pasado, es condenada por un crimen que no ha cometido y, aunque puede evitar la condena, se sacrifica para salvar la carrera de su amante, político de profesión. Aunque la película constituyó en su momento un auténtico fiasco, está considerada como una de las mejores y más originales películas de serie B rodadas en Hollywood, y "con su acumulación de flashbacks dentro de flashforwards, secuencias oníricas dentro de secuencias que a lo mejor son sueños o no, la estructura narrativa de la cinta es de una sutileza y complejidad aturdidoras, de un surrealismo y una sofistificación, más cercana a David Lynch, digamos, que no a Michael Curtiz" (KELLY). Fue una de las obras que influyó más directamente en la celebrada Citizen Kane (1941), de Orson Welles (JAMES). Pero esta cinta se la recuerda igualmente por ese cartel de Vargas, considerado como uno de los mejores de toda la historia del cine. Los distintos elementos empleados, como el fondo negro, sobre el que se recorta la imagen impactante del personaje interpretado por Zita Johann; la larguísima y ondulada cabellera rubia (aunque la actriz húngara tenía el pelo corto y oscuro), que cae como una cascada tras la que esconde su vergüenza y oculta su rostro, que intuimos enrojecido por las lágrimas; la breve y ceñida túnica, que más que tapar su desnudez, la muestra y la resalta; y la propia soledad de la figura, están pensados para transmitir el abatimiento de una trágica historia de pasión, deseo y abandono. Realizado un año antes de la publicación del Código Hays, desprende una profunda carga erótica que nos recuerda al Vargas de las Ziegfeld Follies en el uso del color, pero apunta ya, en su postura y las formas femeninas, a las pin-up por las que se haría famoso en la década siguiente. La tipografía del título, en el tercio superior del cartel, contribuye decididamente a subrayar el mensaje de Vargas, destacando la palabra sin (pecado) sobre las demás, a doble renglón"

Fragmento de mi artículo Las alegres Vargas Girls, publicado en Revista Atticus Cuatro.

Ya sabes, puedes adquirir la revista completa pidiéndola en admin@revistaatticus.es

jueves, 9 de enero de 2014

Exposición "El Surrealismo y el sueño"

RENÉ MAGRITTE. El arte de la conversación (1963)
Colecc. particular
Aprovecho unos días en Madrid para visitar algunas exposiciones. Dejo para el último día "El Surrealismo y el sueño", en el Thyssen-Bornemisza. Su comisario, José Jiménez, justifica acertadamente en el programa de mano la elección del tema con estas palabras:
resulta curioso, y a la vez extraordinariamente significativo, comprobar la escasa atención que se ha prestado en el mundo del arte a la relación entre el surrealismo y el sueño. Son muchas las exposiciones dedicadas al surrealismo en general, o a alguno de sus aspectos en concreto. Y no pocas las centradas en los sueños desde planteamientos muy diferentes [...]. Pero, hasta la fecha, no ha tenido lugar una exposición de arte que aborde monográficamente, y con la intensidad que ello exige, esa temática central e intensamente sugestiva: el surrealismo y el sueño. Esta exposición se sitúa, por tanto, en un terreno "casi virgen".
Después de recorrer las salas, con sus 163 obras y sus siete video-instalaciones debo confesar que salgo decepcionado, esperaba algo más, no en cantidad, pero si quizá en calidad. Creo que bajo el paraguas grandioso del surrealismo y los nombres de artistas ilustres que hicieron grande el movimiento, hay muchos otros, en cambio, excesivamente sobrevalorados, pienso. La visita, no obstante, me proporciona diferentes alegrías, como:

REMEDIOS VARO. Papilla estelar (1958)
Colecc. particular
  1. dos pequeños cuadros de mi admirado Henri Rousseau, el Aduanero, que resplandecen al inicio del recorrido y dan la bienvenida a la muestra.
  2. la posibilidad de reafirmar mi admiración y entrega por la obra de Magritte, cuya producción me parece que destaca por encima de la de cualquiera de los artistas representados.Todos tenemos nuestras debilidades.
  3. reconciliarme con el mejor Dalí. 
  4. acercarme a la obra de algunas pintoras, en general menos conocidas que sus colegas varones y, en cambio, con mucho más talento que la mayoría de ellos, como es el caso de Remedios Varo y Dorothea Tanning.
  5. comprobar -y sorprenderme- cómo el cine de Buñuel sigue captando la atención, como un imán, de todo el que se para delante de la proyección de Un perro andaluz, sea cual sea la edad del espectador. Y lo mismo podría decirse de algunas de las otras proyecciones, uno de los grandes aciertos de la muestra.


En fin, lo mejor es que cada uno juzgue por sí mismo. Recordar que hasta el día 12 puede visitarse. Aquí dejo también el enlace a la excelente página del Museo Thyssen-Bornemisza, que contiene abundante y variada información sobre esta exposición. Por último, no dejéis de ver Un perro andaluz.
 

miércoles, 30 de diciembre de 2009

"Basquiat", de Julian Schnabel

Título original: Basquiat
Nacionalidad: Estados Unidos (1997)
Director: Julian Schnabel
Guión: Julian Schnabel (sobre una historia de Lech Majewski)
Reparto principal: Jeffrey Wright, David Bowie, Willem Dafoe, Courtney Love, Michael Wincott, Claire Forlani, Benicio del Toro, Cristopher Walken, Dennis Hooper, Gary Oldman y Tatum O'Neal


Con esta película, el pintor Julian Schnabel hizo su brillante debut en el mundo del cine. Eligió para ello un tributo y homenaje a su amigo el también pintor Jean-Michel Basquiat.

En ella se da cuenta de los aspectos más sobresalientes de su corta biografía. Durante los años setenta, Basquiat era un desconocido grafitero que volcaba sobre las paredes del Soho su carácter rebelde, insatisfecho, pero con una gran carga filósofica. En aquella época firmaba sus obras como SAMO, acrónimo de Same Old Shit (la misma vieja mierda o la misma vieja porquería), y empezó a captar la atención del mundo del arte.

Aquel joven se convirtió casi de la noche a la mañana en una figura mundial. De pintar en la calle pasó a que sus exposiciones en los 80 fuesen uno de los acontecimientos a tener en cuenta en la agenda cultural de Nueva York. Sus cuadros empiezan a ser cotizados por los grandes museos y se pagan enormes cantidades por ellos. Un éxito para el que quizá no estuviera preparado un joven sensible y frágil como Basquiat, que se sumerge todavía más en el mundo de las drogas en el que se movía desde antes, y que le llevaría a una muerte prematura en 1988, con tan sólo 27 años. El suceso ocurrió tan sólo unos meses después del fallecimiento de Andy Warhol, que se nos muestra en la película como su descubridor.

El trabajo de Schnabel nos permite acercarnos al mundillo artístico del Nueva York de los ochenta, de la mano de personajes como Andy Warhol, magníficamente interpretado por David Bowie.

Uno de los alicientes de la cinta es admirar la obra de Basquiat, aunque no la original. Al parecer sus herederos no lo autorizaron. La solución la aportó el propio director. De este modo, podemos ver a Basquiat copiado por Schnabel.

Una buena película, con buen reparto y buenas interpretaciones, que tuvo un paso discreto por las salas comerciales, pero que merece la pena ver y escuchar, por su interesante banda sonora, con interpretaciones de Tom Waits y Charlie Parker, de la que podemos ver aquí una escena.

jueves, 6 de agosto de 2009

Nada sabe tan dulce como tu boca

En un beso sabrás todo lo que he callado.
PABLO NERUDA


Rita Hayworth y Glenn Ford en una escena de la película Gilda (1946), de Charles Vidor.


Glenn Ford y Rita Hayworth en Gilda, entre el ruido de copas y música de un cabaret en Buenos Aires; Clark Gable y Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó, con los ecos de la guerra de Secesión al fondo; Deborah Kerr y Burt Lancaster rodando entre las aguas en la orilla de una paradisíaca playa del Pacífico en De aquí a la eternidad; Humphrey Bogart e Ingrid Bergman desafiando a los nazis en las cálidas noches africanas de Casablanca; Gregory Peck y Jennifer Jones sellando un trágico final en Duelo al sol; ... y así podríamos seguir mencionando una larga lista de películas que forman parte de nuestra memoria colectiva, no sólo porque todas ellas escribieron la historia del cine con mayúsculas, sino porque también en todas ellas se produjeron besos inolvidables, que dieron lugar a escenas imborrables.

Eran otros tiempos y el beso era el momento álgido de cualquier película que se preciara, lo más pasional que se toleraba socialmente dentro de los límites del decoro. Era tanta la admiración y expectación que despertaban aquellas imágenes, tanta la fantasía que liberaban y tantos los puntos suspensivos que dejaban tras de sí, que la gente comenzó a llamarlos besos de película, reconociendo en la frase, quizá inconscientemente, lo imposibles que eran en la vida real, como si aquellos besos o aquellas formas de besar resultaran inalcanzables para cualquiera que no fuera un galán o una estrella del celuloide.

Deborah Kerr y Burt Lancaster, en la escena más famosa De aquí a la eternidad (1953), de Fred Zinnemann.


Nadie besaba así, parecían decir con la frase. Aquellos besos hacían añicos la torpe y terrenal definición que de besar da el diccionario: "tocar u oprimir con un movimiento de labios, a impulso del amor o del deseo o en señal de amistad o reverencia". Una definición que abre una catarata de interrogantes, tan amplia como los diferentes tipos de besos.


ANTONIO CANOVA. Eros y Psique (1793). Museo del Louvre, París.


Sin embargo, antes que el cine, los besos habían formado parte de la historia del arte, en esculturas y pinturas a lo largo de la historia, y lo han seguido haciendo también después, aunque sin la popularidad de la gran pantalla.

Como en la canción de Víctor Manuel, nada sabe tan dulce como tu boca. Dejamos aquí un recorrido de besos artísticos. Los hay renacentistas, barrocos, neoclásicos, realistas, impresionistas, cubistas, y muchos más, que ilustran bastante bien la variedad de besos que describiera en su poema la escritora chilena Gabriela Mistral.



Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.
Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.
Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.
Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.
Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.
Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.
Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.
Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.
Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.
¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.
¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.
Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.


domingo, 24 de mayo de 2009

"Sin límites", de Paul Morrison

Título original: Little Ashes
Nacionalidad: Gran Bretaña (2008)
Director: Paul Morrison
Guión: Philippa Goslett
Reparto principal: Robert Pattinson, Javier Beltrán, Matthew McNulty, Marina Gatell



Estrenada en el Festival de Cine de Valladolid, y en este mes de mayo en las salas comerciales españolas, esta película de Paul Morrison, muestra la relación entre el pintor Salvador Dalí y el poeta Federico García Lorca.

El punto de partida es la llegada a la Residencia de Estudiantes en Madrid en 1922 del joven pintor catalán, donde conocerá y entablará amistad con Lorca y el cineasta Luis Buñuel, convirtiéndose en un grupo irresistiblemente moderno y vanguardista. Durante una estancia veraniega en Cadaqués, en la casa familiar de los Dalí, Salvador y Federico inician una relación tortuosa que sobrepasa los límites de la simple amistad, y que continuará en Madrid, hasta que el pintor se marche a París, donde se reune con Buñuel. Allí Dalí conoce a Gala, casada por entonces con Paul Eluard, con quien entabla una nueva relación amorosa. La historia continua hasta los inicios de la Guerra Civil, en 1936 y el asesinato de Federico García Lorca.

Aquí teneis el trailer en español


domingo, 10 de mayo de 2009

"Séraphine", de Martin Provost

Título original: Séraphine
Director: Martin Provost
Nacionalidad: Francia (2008)
Guión: Martin Provost y Marc Abdelnour
Reparto principal: Yolande Moureau, Ulrich Tukur, Anne Bennent, Geneviève Mnich



Llega a nuestras pantallas una de las cintas triunfadoras en la última edición de los César, los premios del cine francés, en los que ha obtenido nada menos que siete galardones. Se trata de la biografía de la poco conocida pintora francesa Séraphine Louis, también conocida como Séraphine de Senlis, cuya pintura puede encuadrarse dentro del movimiento naïf. Un caso de pintora hecha a sí misma, descubierta por un marchante de arte alemán, Wilhem Uhde, en casa de un amigo donde la pintora trabajaba como sirvienta.

Nació en Arsy (1864) y murió en Villers-sur-Erquery (1942), tras pasar sus últimos años de vida en la pobreza y encerrada en un manicomio.


Fotografía de Séraphine-Louis, delante de uno de sus cuadros de flores (tomado de Agitado no revuelto).



No he tenido oportunidad de ver la película, por lo que la información de la misma, es la que me llega de las críticas periodísticas. Eva Llorente, en el número 94 de Cine2000, escribe que es una película "dirigida con una estudiada simplicidad por Martin Provost (quien en sus dos anteriores películas -"El vientre de Julieta" y "Tortilla y cinema"- dirigió a Carmen Maura), la película sigue los pasos de esta artista innata (Yolande Moreau) desde el año 1912, en que conoce a un marchante alemán (Ulrich Tukur) que queda fascinado con sus cuadros, hasta los años 30, cuando su estado mental ha decaído tanto que ingresa en un manicomio. Sus comienzos como pintora, la especial relación que le une a Wilhem Uhde, el marchante que da a conocer su obra, el origen de su inspiración y su lenta decadencia".

Para saber algo más de la vida de esta pintora puedes leer el artículo que le dedica la wikipedia francesa, y también este resumen del libro "El arte naïf" de Oto Bihalji-Merin y publicado en el blog Mujeres en el arte. Por último, os dejo aquí el trailer de la película en español. Ya me direis que os parece cuando veais la película.

lunes, 30 de marzo de 2009

"Sobrevivir a Picasso", de James Ivory

Título original: Surviving Picasso
Nacionalidad: Gran Bretaña-Canadá (1996)
Director: James Ivory
Guión: Ruth Prawer Jhabvala
Reparto principal: Anthony Hopkins, Natascha McElhone, Julianne Moore, Joss Ackland, Peter Eyre, Jane Lapotaire, Joseph Maher, Bob Peck, Susannah Harker, Diane Venora y Joan Plowright.



Cuando estalla la II Guerra Mundial, Picasso se encontraba en Antibes, en el sur de Francia, con Dora Maar, su amante. Regresa a París para guardar sus cuadros y se traslada a Royan, en la costa norte de Burdeos. Allí permanece hasta octubre de 1940. Luego regresa a París donde continuará el resto de la guerra. Debido a las dificultades que se atravesaban, decide cambiar su confortable piso de la rue de la Boétie y trasladarse a su nuevo estudio en la rue des Grands Augustines, más modesto pero de mayores dimensiones.

En 1943 París fue liberado por los aliados y los alemanes hubieron de retirarse. Poco después, cuando todavía debían resonar los ecos de las pesadas botas de los soldados alemanes en retirada, Picasso se sentó a cenar en Le Catalan, un restaurante de la Rive Gauche. En la mesa contigua está sentado el actor Alain Cuny, y con él una joven, bella, elegante, de buena familia y, además, pintora. Picasso se siente atraído por la joven de inmediato y consigue que el actor se la presente. A partir de ahí, despliega de inmediato sus artes seductoras con frases como "Pinté su rostro antes de que usted hubiera nacido" y otras por el estilo. La joven debió sentirse fascinada e impresionada por el genio y cae rendida ante los encantos del pintor, que ya por entonces disfrutaba de un reconocimiento mundial. Tres meses después de aquel encuentro, y pese a la resistencia y oposición de su familia, Françoise Gilot, que así se llamaba la joven en cuestión se instala a vivir con Picasso. Ella tenía 21 años y él 61.


Portada de la biografía de Arianna Stassinopoulos en la que se basa el guión de la película. (Fuente: elaleph.com)



"Sobrevivir a Picasso" narra los años de convivencia entre Picasso y Françoise Gilot. Para ello el director James Ivory se inspira en la biografía "Picasso. Creador y destructor" de la escritora de origen griego Arianna Stassinopoulos Huffington. Tanto la biografía como la película nos muestran un Picasso (Anthony Hopkins) caprichoso, cruel, ególatra e incluso tacaño, pero también tremendamente seductor y con gran sentido del humor. Podríamos decir, después de verla, que fue tan buen pintor como mala persona. No queda su imagen bien parada precisamente, sino todo lo contrario.


Françoise Gilot y Pablo Picasso, fotografiados en 1947 por Robert Capa en Golfe Juan (Fuente: Galería Monroe of Photography)



Durante aquellos diez años que vivieron juntos, Françoise Gilot (Natascha McElhone) tuvo dos hijos con el pintor, Paloma y Claude. En la película se muestran los intentos de Françoise por adaptarse a la compleja y egoísta forma de vivir de Picasso, entre las que llama la atención la relación con sus anteriores mujeres. Por un lado continuaba casado con Olga Koklova, por otro, continuaba viendo con cierta asiduidad a sus dos anteriores compañeras, Marie-Thérèse Walter y la fotógrafa Dora Maar. No debía resultar nada fácil, y Françoise terminó abandonando al pintor en 1953. Ninguna otra mujer lo había hecho antes y ninguna otra lo haría después

La película se sostiene sobre unas buenas actuaciones de los protagonistas principales, Anthony Hopkins y Natascha McElhone. Entre los logros podemos apuntar que la cinta nos permite apreciar, al menos vagamente, la influencia que sobre la obra de Picasso tuvieron sus mujeres. Aunque personalmente creo que lo más meritorio de ella, desde el punto de vista del historiador del arte, es acercarnos a algunos de los escenarios en que se desarrolla la vida de Picasso, como el mencionado estudio parisino de la Rue des Grands Augustines, con sus vigas de roble y sus suelos de baldosa.


Portada de una edición francesa de 1973 del libro autobiográfico de Françoise Gilot



Otro de esos escenarios es La Galloise, la casa que compró en Vallauris, muy cerca de Antibes, en el sur de Francia, y donde pasó buena parte de aquellos diez años de vida en común con Françoise Gilot. En aquel escenario fue donde se despertó en Picasso su nueva pasión, la cerámica. En aquellos parajes Robert Capa tomó una de las fotos más conocidas de la pareja, en la que aparece Picasso, con un fingido y divertido gesto de solemnidad, sosteniendo entre sus manos una sombrilla que protege del sol a una sonriente Françoise. Ambos caminan sobre la arena de la playa de Golfe Juan. Eran días felices. La joven tenía entonces 27 años. El fotograma que reproduce aquella instantánea fue el elegido para ilustrar el cartel de la película

En 1964, once años después de su separación, Françoise Gilot publicó un libro contando su vida con Picasso, bajo el significativo título de "Vivir con Picasso", que causó un gran desagrado en el artista malagueño pero que se convirtió en un éxito de ventas. La película, en cambio, disgustó tanto a la pintora que, tras leer el guión escrito por Ruth Prawer Jhabvala, se puso en contacto con los herederos del pintor para pedirles que no permitieran la utilización de ninguno de los cuadros en la película. Este es uno de los motivos por los que en ella todas las obras que se muestran son falsas.

Si os interesa el tema de la relación de Picasso con las mujeres, podeis leer este artículo de Paula Izquierdo en El Correo Digital. También resulta interesante esta entrevista con Françoise Gilot en la que habla de su relación con Picasso. Para terminar os dejo un pequeño fragmento de la versión original en la que se pueden ver unos buenos primeros planos de la forma de pintar de Picasso.


martes, 25 de noviembre de 2008

"El sol del membrillo", de Víctor Erice

Título original: El sol del membrillo
Nacionalidad: España (1992)
Director: Víctor Erice
Guión: Víctor Erice
Reparto principal: Antonio López, María Moreno, Enrique Gran, María López, Carmen López




"El sol del membrillo" es una película, como todas las de Víctor Erice, de una extraordinaria carga poética, y al mismo tiempo de una gran originalidad. No podía ser menos viniendo de un director que es, él mismo, el más original de los directores actuales del cine español, ya que con tan sólo tres largometrajes (El espíritu de la colmena, El sur, y El sol del membrillo), rodados a lo largo de treinta años goza de un reconocimiento tal que no cabe aplicarle otro calificativo que el de director de culto.

A lo largo de 139 minutos, narra el proceso creativo del pintor Antonio López, entre el otoño de 1990 y la primavera de 1991, pintando un árbol, un membrillo que el propio pintor había plantado en el patio de su casa, y en la que se rodó la película. En eso parece consistir básicamente la cinta. Rodado con la apariencia de un documental, la película es más que eso, y en ello reside su originalidad, ya que a partir de los esfuerzos del pintor por captar la luz entre las hojas del árbol, Erice la convierte en una auténtica reflexión sobre la pintura y el proceso de creación, por lo que no deja de ser también una historia, la historia de un cuadro, como refleja Emilio Martínez-Borso.


El pintor Antonio López en un fotograma de la película


La película, por tanto, está a mitad de camino entre el documental y la ficción. Erice utiliza un estilo visual muy poético, muy pausado, aunque en algunos momentos puede resultar reiterativo, y da la sensación que el metraje se alarga de manera innecesaria. Las composiciones están milimétricamente estudiadas, dejando que sean el pintor y el árbol los que condicionen la posición de la cámara, sin falsos trucos ni preparaciones, nos recuerda otra vez Emilio Martínez-Borso.

Otro de los aciertos es la fotografía, que intenta captar la luz, tan perseguida por el pintor manchego, uno de los máximos representantes del hiperrealismo español, que goza de un merecido reconocimiento, y cuya trayectoria ha sido reconocida con premios de la importancia del Príncipe de Asturias o la Medalla de Oro de las Bellas Artes, por citar tan sólo algunos. Para un primer acercamiento a su biografía y trayectoria puedes visitar esta página, y para disfrutar con algunas de sus creaciones esta otra.

En la página de ClubCultura.com puedes encontrar una completa información sobre esta película, con la sinopsis completa, críticas, galería fotográfica, las propias explicaciones del director contando cómo surgió el proyecto, y muchas más cosas. No os la perdais, ni tampoco el fragmento de la película que dejo aquí.



martes, 18 de noviembre de 2008

"Pollock", de Ed Harris

Título original: Pollock
Nacionalidad: USA (2000)
Director: Ed Harris
Guión: Barbara Turner y Susan J. Emshwiller
Reparto principal: Ed Harris, Marcia Gay Harden, Tom Bower, Jennifer Connelly, Bud Cort, John Heard y Val Kilmer.






El debut cinematográfico como director del prestigioso actor norteamericano Ed Harris se produjo con una película en torno a la figura de uno de los pintores más influyentes en la cultura americana del siglo XX, y uno de los máximos representantes del expresionismo abstracto, Jason Pollock (1912-1956).



Según ha contado en diferentes ocasiones, el actor y director, siempre se había sentido atraido por la figura de Pollock, pero fue cuando leyó su biografía cuando se convirtió en una obsesión realizar una película sobre su vida. A prepararla dedicó diez años, empapándose de su vida, de su obra, de los personajes que le rodearon, etc. El resultado fue una película desigual, porque aunque formal y técnicamente está bastante lograda, el conjunto no deja de resultar eso, formal, y algo fría, carente un poco de vida.


Entre los aciertos cabe resaltar las muy buenas actuaciones de los dos protagonistas. En el caso de Harris, que encarna al pintor, además de su buen trabajo, contribuye mucho a dar credibilidad al personaje, el extraordinario parecido físico que guarda con Pollock, como puede apreciarse al ver la fotografía de la izquierda y compararla con la del actor.


Jason Pollock trabajando en su taller





El trabajo de Harris le valió una nominación al Oscar como mejor actor y el Premio de la Asociación de Críticos de Cine de Toronto en la misma categoría.





Por su parte, la actriz Marcia Gay Harden, que encarna en la película a la esposa de Pollock, la también pintora Lee Krasner, lograría el Oscar a la mejor actriz de reparto y el prestigioso Premio de la Asociación de Críticos de Cine de Nueva York.



Marcia Gay Harden en el papel de Lee Krasner, en un fotograma de la película




Otro aspecto que debemos tener en cuenta es el uso del color en la película, detalle de agradecer dadas las características de la pintura de Pollock.

En su etapa de formación, Pollock estuvo muy influido por los pintores muralistas mexicanos, pero a partir de 1938 empezó a interesarse por la abstracción. Ese es el momento que recoge la cinta, a partir de los años 40, hasta su muerte en 1956 en un accidente de tráfico, cuando tan sólo contaba 44 años de edad. Por ella desfilan personajes relevantes del mundo cultural de aquellos años en Estados Unidos, como el pintor holandés Willem de Kooning, y la mecenas Peggy Guggenheim, y dejan ver los problemas de alcohol que acompañaron a Pollock durante gran parte de su vida.





Ed Harris (Pollock) pintando al dripping





Uno de los aspectos que considero más interesantes de la película son las escenas en las que se ve a Pollock pintando, que permiten apreciar el placer del creador al elaborar su obra. Probablemente, esa es la idea esencial que la película pretende trasmitirnos, la creación como libertad, como muy bien anota Carlos Reviriego. En ellas podemos asomarnos a la peculiar técnica del dripping desarrollada por Pollock a partir de 1947, en la que sobre los lienzos depositados en el suelo en lugar del caballete, dejaba gotear la pintura que luego extendía utilizando diferentes utensilios como palos. Según las propias palabras de Pollock, era un método similar al de los pintores de arena de los pueblos indios del oeste americano, y que le permitía, literalmente, introducirse dentro del cuadro.

domingo, 5 de octubre de 2008

"Moulin Rouge", de John Huston

Título original: Moulin Rouge
Nacionalidad: USA/Gran Bretaña (1952)
Director: John Huston
Guión: John Huston
Reparto principal: José Ferrer, Zsa Zsa Gabor, Colette Marchand, Suzanne Flon, Claude Nollier, Katherine Kath, Cristopher Lee, Peter Cushing.


La película está basada en la novela de Pierre La Mure, y se centra en la agitada vida del pintor postimpresionista francés Henri Toulouse-Lautrec. Para ello, toma como base el famoso cabaret parisino que da título al film, y narra, con algún que otro flash back, los últimos diez años de su vida. Como es sabido, una biografía llena de frustraciones y contrastes. Descendiente de una de las familias aristocráticas más antiguas de Francia, Toulouse-Lautrec padeció una enfermedad ósea que impidió el normal desarrollo de sus piernas y le convirtió en un individuo grotesco. Termina alejándose de su familia y se refugia en los bares, cabarets y burdeles del Montmartre de finales del siglo XIX, en una carrera autodestructiva que le conduciría a una muerte temprana, a los 36 años, víctima de la sífilis y el alcohol.

"Moulin Rouge" es uno de los títulos más controvertidos de la extensa filmografía de su director, y de los que más divisiones provoca entre sus admiradores. Para unos no cabe otro calificativo que el de obra maestra, mientras que otros sólo alcanzan a considerarla como una obra mediana e incluso menor. Sea como fuere, la película fue nominada al Óscar como mejor película, y John Huston, que venía de rodar y obtener una nominación al Óscar como director por la extraordinaria "La reina de África", volvería a estar nominado por ésta sin obtener tampoco el galardón, que recayó ese año en John Ford por "El hombre tranquilo". A cambio fue premiado con el León de Plata en el Festival de Venecia.

Algo parecido ocurrió con el protagonista, el actor portorriqueño José Ferrer, premiado en 1951 por su "Cyrano de Bergerac", y nominado por su interpretación de Toulouse-Lautrec, vio como el galardón se lo llevaba Gary Cooper por su inolvidable papel en "Sólo ante el peligro". Los nombres del resto de nominados son para echarse a temblar: Marlon Brando por "¡Viva Zapata!", Kirk Douglas por "Cautivos del mal" y Alec Guinness por "Oro en barras", por lo que imagino que la lista debió servirle de consuelo. En cualquier caso, la interpretación de Ferrer es de lo mejor de la película, y exigió un esfuerzo físico importante, llegando a diseñar él mismo unas almohadillas especiales que le permitieran caminar de rodillas, para representar así el cuerpo contrahecho del pintor francés.

También merece un reconocimiento el papel de la actriz francesa Colette Marchand, en el papel de la amante del pintor, que le valió una nominación al Óscar y el Globo de Oro . Además de otras dos nominaciones más, la película obtuvo dos Óscar, al vestuario (Marcel Vertès) y a la Dirección artística (Paul Sheriff y Marcel Vertès).

Finalmente, destacar el trabajo en la fotografía de Oswald Morris, que ofrece una iluminación y una gama cromática que evoca las pinturas de Toulouse-Lautrec, y que le valdría el Premio de la British Society of Cinematographers.

Para hacer boca, os dejo el espectacular número musical que abre la película.


viernes, 12 de septiembre de 2008

"El loco del pelo rojo", de Vincente Minnelli

FICHA TÉCNICA

Título original: Lust for life
Nacionalidad: USA (1956)
Director: Vincente Minnelli
Guión: Norman Corwin
Reparto principal: Kirk Douglas, Anthony Quinn, James Donald, Pamela Brown, Everett Sloane, Jill Bennett, Henry Daniel, Niall McGinnis

Tomando como base una novela de Irving Stone, esta interesantísima película narra la vida trágica, atormentada y apasionada del pintor holandés Vincent Van Gogh, desde su juventud, con fuertes inclinaciones religiosas, pasando por las relaciones con otros artistas y su propio hermano, hasta el suicidio.
Muchas películas de Hollywood centradas en personajes o acontecimientos históricos adolecen de rigor o fidelidad histórica o artística. No es el caso de "Lust for life", y tanto Vincente Minnelli, el director, como John Houseman, el productor ejecutivo, insistieron desde el principio en cuidar los detalles, e intentar respetar tanto los aspectos puramente artísticos como los biográficos, aunque ni uno ni otro se consiguieran del todo. Ambos realizaron un exhaustivo trabajo de documentación sobre la vida del pintor, y no dudaron en trasladarse al sur de Francia, para conocer personalmente y rodar en los propios escenarios donde transcurrió parte de su vida.
John Houseman puso un empeño especial en que la reproducción de los cuadros que aparecen en la cinta fuera lo más exacta posible, e hizo que se fotografiaran los originales en placas de gran tamaño, que permitieran después una reproducción con buena calidad.
Vincente Minnelli se esforzó en recrear el colorido de la pintura de Van Gogh, aunque para ello se encontró con una dificultad de tipo técnico. En aquellos años, ya era habitual rodar en Eastmancolor, un negativo que, en opinión del director, aportaba unos brillos exagerados a algunos tonos, y que no convenía a los fines que perseguía. Para solucionarlo, Minnelli consiguió adquirir el último lote de negativo Anscocolor, fabricado por la fábrica Ansco, que justo acababa de cerrar ante la imparable competencia y ascenso de Kodak, y con él rodó la película. Además su poder de persuasión llegó al punto de conseguir convencerles para que prepararan un laboratorio especial sólo para el revelado de esta película. Sin duda, el colorido fue uno de los grandes aciertos, aunque lamentablemente las copias que circulan actualmente poco o nada tienen que ver con el colorido original.
Para rodar la escena en la que Van Gogh pinta de un intenso color amarillo un campo de trigo, la productora hubo de mantener el color de las plantas a base de productos químicos, un amarillo imposible dada la época del año en que se rodaba; se buscaron también personas con un gran parecido físico a los personajes de los cuadros de Van Gogh, y se incluyeron en escenas que reproducían esos cuadros.
En fin, son algunas muestras que dan la medida de los esfuerzos del director y la producción por hacer de ésta una película distinta, que se tradujo en la nominación al Óscar a la dirección artística.
A todo ello hay que sumar las grandes interpretaciones. Kirk Douglas (Van Gogh), con un extraordinario parecido físico al pintor, obtuvo también una nominación al Óscar y ganó el Globo de Oro y el premio del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York, aunque para el gusto actual quizá parezca un poco sobreactuado. Quién sí obtendría el Óscar al mejor actor de reparto sería Anthony Quinn, por su breve pero muy intensa aparición como el pintor Paul Gauguin.
Para conocer más detalles sobre esta película puedes acceder a la ficha de la Filmoteca de Andalucía, o ver un pequeño fragmento de ella aquí mismo.

sábado, 9 de agosto de 2008

"El tormento y el éxtasis", de Carol Reed

FICHA TÉCNICA

Título original: "The Agony and the Ecstasy"
Nacionalidad: USA (1965)
Director: Carol Reed
Guión: Philip Dune
Reparto principal: Charlton Heston, Rex Harrison, Diane Cilento, Harry Andrews, Alberto Lupo.

Basado en un best-seller del escritor Irving Stone, la película transcurre en el siglo XVI, cuando el Papa Julio II (Rex Harrison) encarga a Miguel Ángel (Charlton Heston) la decoración de la Capilla Sixtina. A lo largo de la película se retrata muy bien la fuerte personalidad de estas dos importantes figuras, clave para entender la gestación de una de las más formidables obras de la historia del arte. Igualmente se refleja el drama de Miguel Ángel, obligado a realizar una obra grandiosa por la que sería universalmente recordado y reconocido, pero que sin embargo rechazaba por distraerle de su auténtica vocación, la escultura.
Dirigida por Carol Reed (el mismo director de la magnífica "El tercer hombre") que realizó una muy correcta película de cine histórico, con una buena ambientación, para lo que no se escatimaron esfuerzos, como la reconstrucción a tamaño natural de la Capilla Sixtina en los estudios Di Laurentiis, en las afueras de Roma. Puede apreciarse incluso un cierto interés didáctico en los primeros minutos de la película, que son un pequeño documental sobre la carrera de Miguel Ángel. Otro de los aciertos son los momentos en que se muestra la preparación, dibujo, calco y elaboración final de los frescos.
Es una de las últimas y mejores superproducciones del Hollywood de los años 50 y 60, nominada para cinco Oscars de los calificados como menores y galardonada con el "David de Donatello" a la mejor producción extranjera en 1966.
Aquí puedes ver en versión original la escena en la que Julio II explica a Miguel Ángel sus propósitos.
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