miércoles, 22 de julio de 2009

So long, Frank Lloyd Wright

FRANK LLOYD WRIGHT. Robie House (1908-10), Chicago.


En el año 1970, Paul Simon y Art Garfunkel publicaron Bridge Over Troubled Water, un album, que pronto iba a convertirse en un trabajo legendario, por varias razones. Se trataba del quinto y último disco grabado en estudio por el duo neoyorquino, y su mejor trabajo, del que se vendieron además alrededor de veinte millones de copias en todo el mundo. El corte número cinco, lleva por título So long, Frank Lloyd Wright, y era todo un homenaje al mejor arquitecto americano del siglo XX, fallecido en 1959. No es frecuente que las estrellas del rock o del pop dediquen canciones a un arquitecto, y esto nos puede dar un poco la medida de la popularidad adquirida por el arquitecto, no sólo para los amantes del arte o de la arquitectura, sino como fenómeno de masas, para el gran público.

Como muchos genios, la imagen de Frank Lloyd Wright, repetida en multitud de biografías suyas, es la de un hombre arrogante, una imagen cultivada por él mismo a través de frases llenas de autocomplacencia en las que se justificaba de este modo: "Desde muy temprano de mi vida me vi obligado a escoger entre una honesta arrogancia y una falsa modestia. Escogí la honesta arrogancia y nunca he tenido razón para arrepentirme". Quienes disfrutaron de un trato más cercano a Wright, sin embargo, parecen esforzarse en intentar señalar que era la máscara bajo la que se ocultaba un hombre que, en las distancias cortas, se mostraba locuaz, sensible y afable. De lo que no cabe duda es que, arrogante o no, se trató de un auténtico genio de la arquitectura.

FRANK LLOYD WRIGHT & L. SULLIVAN. Charnley House (1892), Chicago (Illinois)

Frank Lloyd Wright dio sus primeros pasos en la arquitectura de la mano del prestigioso estudio de los arquitectos Louis Sullivan y Darkman Adler, a los que llamaba respectivamente "querido maestro" y "el viejo gran jefe". En aquellos momentos estaban inmersos en la construcción del Auditorium Building de Chicago, uno de los edificios emblemáticos de la Escuela de Chicago, por lo que Wright recibió el encargo de realizar muchos de los proyectos del estudio de viviendas aisladas, lo que le convirtió en un especialista en residencias aisladas. De aquellos años es la Charnley House, en Astor Street, Chicago. Aunque habitualmente se atribuye a la firma Adler & Sullivan, fue Wright quien la construyó, y ya en ella pueden verse algunos de los rasgos que poco después empezaron a convertirse en característicos suyos, como el empleo de las superficies lisas y la nitidez con que define las ventanas.


FRANK LLOYD WRIGHT. Isobel Roberts House (1908), River Forest (Illinois)


Frank Lloyd Wright definió su forma de construir como arquitectura orgánica, un término que como él mismo reconocía en sus conferencias de los años 30, le resultaba difícil de explicar o definir. Los historiadores suelen entender por orgánica, una arquitectura que satisface y tiene en cuenta las necesidades de quienes la van a ocupar, que deriva de ellas y es concebida como un organismo que tiene vida propia, integrada en un ambiente natural. Uno de sus objetivos fundamentales, por tanto, es conseguir la comodidad del hábitat interior, sin preocuparse sólo por la estética exterior, como venía siendo habitual hasta entonces. El otro será mimetizar el edificio con su entorno, hasta conseguir que se convierta en parte del mismo, para lo que resulta de gran utilidad emplear materiales tomados directamente de la naturaleza, que se confunden con ella. Este relato de su visita a Taliesin, la propia casa de Wright, por Sigfried Giedion, puede arrojar un poco más de luz sobre el concepto de arquitectura orgánica:

FRANK LLOYD WRIGHT. Taliesin (1911), Spring Green (Wisconsin)

"En un día intensamente azul de julio de 1939, estábamos en la cumbre de la colina sobre la que está construído el hogar de Wright en Wisconsin: Taliesin. La cima de la colina era tan precisa en su forma -en especial la coronación, convertida en un jardín de muretes bajos por encima de los patios circundantes, al que se accedía por escalones de piedra tallados en las laderas- que pregunté si se había elevado con esa regularidad artificial desde abajo. "No, es el terreno natural -dijo Wright-; nunca construyo casas en lo alto de una colina. Las construyo alrededor de ella, como una ceja". Y entendí que en realidad era la propia casa la que nos hacía tomar conciencia de la curva pura del terreno, que en cierto sentido sus formas multiestratificadas y discretas conferían significado y definición a los contornos a partir de los cuales se levantaba".

SIEGRIED GIEDION. Espacio, tiempo y arquitectura. Origen y desarrollo de una nueva tradición (1955).

La amplísima obra de Wright suele dividirse en tres grandes etapas. En la primera de ellas, que se prolonga hasta 1910, le ofrece la primera oportunidad para trasladar sus ideas sobre la arquitectura orgánica, es la denominada etapa de las prairie houses (casas de la pradera), porque se centra, sobre todo, en la construcción de viviendas unifamiliares en Oak Park, Illinois, como Frank Thomas House (1901), Willets House (1902), A. Heurtley House (1902), Isobel Roberts House (1908), etc. y la Frederick Robie House (1908), la más famosa de todas las de esta época.


FRANK LLOYD WRIGHT. Darwin Martin House (1904). Buffalo, NY.

En estos edificios parte de la tradición de las viviendas de los pioneros americanos, que giraban en torno a un gran espacio central, la chimenea, y que gustaban de grandes espacios para contemplar el exterior, los porches. La gran aportación de Wright radica en el tratamiento que hace de la planta. Concibe toda la casa como si se tratase de una sola habitación, en la que un punto central, generalmente una gran chimenea, ordena el resto del espacio interior, que va creciendo hacia afuera, rompiendo el espacio cerrado tradicional de caja rectangular, en lo que Wright llamaba, de manera bastante gráfica, "la destrucción de la caja". Las distintas partes del edificio se cruzan en torno a ese eje central, a veces en diferentes alturas, pero también sobre el mismo terreno, como si fueran las aspas de un molino. Para Giedion, ese tratamiento flexible del interior, infundiéndole vida, movimiento y libertad, es lo más novedoso de su arquitectura. El resultado es una vivienda dinámica, marcadamente horizontal, de tejados bajos, ligeramente inclinados, amplios ventanales apaisados y terrazas antepuestas y semiabiertas que se prolongan en la extensión del paisaje.

En esta época creó también dos obras no residenciales, que tuvieron una gran influencia, como el Larkin Building (1904), en Buffalo y el Unity Temple (1906), en Oak Park. El edificio Larkin, demolido en 1950, fue el primer edificio de oficinas en disponer de aire acondicionado, ventanas dobles, puertas vidrieras y armarios metálicos.

FRANK LLOYD WRIGHT. Hotel Imperial, Tokyo (1922).


En 1910 Wright se traslada a Europa por una serie de problemas personales, y supuso un descubrimiento para los arquitectos y el público europeo en general. A su regreso podemos decir que se abre una segunda etapa en su carrera, y que dura hasta 1933. En ella profundiza en la continuidad espacial que tanto le preocupaba y hay una cierta tendencia hacia la abstracción. Una de las primeras obras de este periodo es Taliesin, su propia vivienda, hoy convertida en sede de su fundación y que, destruida en tres ocasiones, Wright siempre terminó reconstruyendo.

Uno de los proyectos más interesantes de este período es el Hotel Imperial de Tokyo, que construyó pensando en los peligros sísmicos de aquel país, por lo que empleó el hormigón armado y creó una estructura flexible sobre el lecho fangoso de la ciudad sostenida por una cimentación de pilares que actuaban, en sus propias palabras, como los dedos de un camarero sosteniendo una bandeja y equilibrando la carga. El 1 de septiembre de 1923, Tokyo sufrió un terremoto que alcanzó una magnitud entre 7,9 y 8,3 en la escala Richter, causando más de cien mil muertos y destruyendo gran parte de la ciudad, también como consecuencia de los incendios. El Hotel Imperial resistió, sin embargo, gracias a la habilidad de Wright y al hormigón empleado, hasta 1968 en que, desgraciadamente, fue demolido.

FRANK LLOYD WRIGHT. Millard House, La Miniatura (1923), Pasadena (California)

De su estancia en Japón volvió con un convencimiento mayor en su empeño por las plantas libres y flexibles, tan tradicionales en la arquitectura nipona.

De regreso en Estados Unidos realiza una serie de trabajos muy interesantes en California, donde había estado trabajando antes de su traslado a Japón. En ellos despliega su interés por las posibilidades del hormigón armado, y fabrica unos bloques totalmente decorados, que llamó ornamentación integral o bloque textil. Sus cubiertas planas y su aspecto macizo y monumental recuerdan el arte maya y la arquitectura mesoamericana.

FRANK LLOYD WRIGHT. Casa Kauffman o Casa de la Cascada (1936). Bear Run (Pennsylvania)

Sin embargo, la obra más conocida de esta segunda etapa es la famosa Casa Kauffman o Casa de la Cascada, donde alcanza su máxima expresión tanto el concepto de arquitectura orgánica como el de prairie house. Su osadía supera cualquier límite en este edificio emblemático. Sobre una corriente de agua eleva una estructura a base de miradores volados que, partiendo de un núcleo vertical de piedra rústicamente tallada, se despliegana en todas las direcciones. Un desafío a las leyes de la gravedad donde combina materiales tradicionales (madera y piedra), tecnología moderna (hierro y hormigón) y naturaleza integrada (entre las rocas, el agua y los árboles).
El viejo Wright , cerca de cumplir los setenta años, consigue sorprender a todos y a partir de 1936, su arquitectura emprende un nuevo giro en su búsqueda por el espacio continuo y la forma orgánica. Es el llamado período de las curvas, que inicia con el John Wax Building y culmina con el Museo Guggenheim de Nueva York.

FRANK LLOYD WRIGHT. John Wax Building (1936-39). Racine (Wisconsin)

El edificio de Racine lo elaboró a base de volúmenes cerrados y compactos, de ladrillo, y destaca su interior, de aspecto futurista. Las columnas arborescentes, con grandes capiteles, y los paramentos de vidrio formados por tubos de pyrex, hacen de esta obra uno de los espacios más singulares de la arquitectura del siglo XX.

Como apuntábamos, el periodo culmina en el famoso Museo Guggenheim de Nueva York, en la Quinta Avenida, frente a Central Park. Con forma de tronco invertido y suaves rampas helicoidales interiores, el edificio está concebido para ser recorrido de arriba hacia abajo. Un lento descenso que permite al visitante contemplar a su paso las obras de arte expuestas. El edificio se convierte así, en el propio protagonista, por encima de las propias obras expuestas, marcando el modelo de las sedes que con el tiempo han ido surgiendo en otros lugares de este museo.

FRANK LLOYD WRIGHT. Museo Guggenheim (1959), Nueva York

Wright on the Web (en inglés), es una completísima página sobre el arquitecto americano, que permite acceder a su obra de una manera exhaustiva. En el Archivo Digital de Arquitectura Americana del Boston College, podeis encontrar una magnífica colección de fotografías de gran parte de la obra de Wright, y de donde proceden las imágenes utilizadas en esta entrada. También es muy interesante Great Buildings, que ofrece la posibilidad de estudiar las plantas de sus edificios y contemplar modelos en 3D de algunos de ellos. Por lo demás, cada una de ellas ofrece a su vez diferentes enlaces para investigar edificios y obras en particular.

Por último, y volviendo al principio, un montaje con la canción de Simon & Garfunkel como fondo.


martes, 7 de julio de 2009

Henri Rousseau, la alegría de pintar

HENRI ROUSSEAU. Yo mismo. Retrato con paisaje (1890). Galería Nacional, Praga.



El 2 de septiembre de 1910, en un cementerio parisino, un pequeño grupo de siete personas se reunen en torno a un ataud para dar sepultura a un amigo. El difunto había encontrado la muerte aquel mismo día, a los 66 años, en el Hospital Necker de la capital francesa, un hospital para pobres. Uno de los acompañantes era el pintor Paul Signac. Cuesta trabajo imaginar, ante tanta soledad, que tan sólo un par de años antes, en 1908, aquel mismo hombre había sido agasajado con una gran fiesta por los jóvenes artistas llamados a marcar los caminos del arte en los inicios del siglo XX. El acontecimiento tuvo lugar en el Bateau-Lavoir, el taller de Montmartre del joven Pablo Picasso, y aquel homenaje se conoce como "el banquete de Rousseau", y fue allí donde parece que el homenajeado, dirigiéndose a Picasso, pronunció su famosa frase: "Nosotros somos los dos pintores más grandes de la época: yo a la manera moderna y usted a la egipcia".

Un año después de su entierro, Constantin Brancusi labró una estela funeraria para su tumba con un epitafio del escritor Guillaume Apollinaire:

"Gentil Rousseau tus nous entends
Nous te saluons
Delaunay sa femme Monsieur Queval et moi
Laisse passer nos bagages en franchise à la porte du ciel
Nous t'apporterons des pinceaux des couleurs des toiles
Afin que tes loisiers sacrés dans la lumière réelle
Tu les consacres à peindre comme tu tiras mon portrait
La face des étoiles"


HENRI ROUSSEAU. La carretela de père Juniet (1908). Musée de l'Orangerie (París)



Era el recuerdo que aquel grupo de jóvenes artistas dedicaba a su admirado Henri Rousseau, apodado el Aduanero. El mote le vino dado porque había ejercido durante muchos años el oficio de inspector de aduanas en la parisina Puerta de Vanves. En 1893 decidió dedicarse por entero a la pintura, su gran pasión, por lo que se jubiló de aquel oficio, que le dejó una exigua pensión y le condenó a llevar una vida de grandes apuros económicos.

Algunos años antes había empezado a colgar sus obras en el Salón de los Rechazados y en el Salón de los Independientes, donde lo hacían los pintores que no gozaban del favor oficial y académico. Desde el principio, su pintura, que prácticamente no evoluciona, muestra una personalidad tan fuerte y acusada, que lo hace fácilmente reconocible. Y también desde el principio podemos decir que no dejó indiferente a casi nadie. Mientras unos se burlaban abiertamente de su estilo sencillo, directo y primitivo (naif); otros, los más jóvenes, sintieron de inmediato una gran admiración y simpatía por el pintor y su pintura. Entre estos últimos hay que anotar los nombres de artistas como Picasso, Braque, Signac, Toulouse-Lautrec y Derain, y el de escritores como G. Apollinaire, A. Salmon y M. Jacob.


HENRI ROUSSEAU. La gitana dormida (1897) Museo de Arte Moderno, Nueva York.



Henri Rousseau es un ejemplo de pintor autodidacta, al que le gustaba decir que su único maestro había sido la Naturaleza. Aprendió a pintar copiando durante horas y horas en el Museo del Louvre a los grandes maestros, especialmente a los italianos. Su pintura tenía sólo un objetivo, disfrutar del arte, disfrutar de la pintura en estado puro. Es así como construye un universo vitalista, ingenuo, fresco, pero también enigmático, misterioso y fascinante. Su fuerza radica en el colorido alegre, vistoso y primitivo, con toda la energía de los colores puros.

Al principio, Rousseau se interesa por los retratos y las escenas urbanas del París de fin de siglo. A esta época pertenece su famoso "Yo mismo. Retrato con paisaje", en el que el pintor se nos muestra casi ingrávido, sobre un fondo de París con el Sena y un puente. En la mano su paleta, reivindicando su condición de pintor, y escrito en ella los nombres de Clémence y Josephine, sus dos esposas. En aquel tiempo, era frecuente que pagase favores y deudas con cuadros, como ocurrió con "La carretela de père Juniet", un regalo para el matrimonio Juniet, el tendero y vecino que le suministraba frutas y verduras, y le preparaba alguna comida.


HENRI ROUSSEAU. La encantadora de serpientes (1907). Musée d'Orsay, París.


Después, Rousseau empezaría a pintar las selvas, junglas y paisajes exóticos que le harían famoso, como "La gitana dormida", hoy convertido en auténtico icono del MOMA de Nueva York, y que curiosamente fue descubierto en una carbonería en 1924.

A partir de entonces, sus cuadros empezaron a alcanzar cierta cotización y, en 1905, llegó a cobrar 200 francos por "El león hambriento".

Las selvas de Rousseau son frondosas, pobladas de animales y en muchas ocasiones el escenario de luchas violentas y trágicos acontecimientos, a cuya intensidad y dramatismo no son ajenos el colorido y la luz. Es allí, en ese escenario salvaje, donde se desarrolla el primitivo combate entre la vida y la muerte.

Aunque Rousseau nunca salió de Francia, llama la atención su capacidad para recrear aquellos ambientes lejanos y exóticos. Se suele decir, aunque sin fundamento según sus biógrafos, que el conocimiento de aquel medio le pudo venir por su supuesta participación en la aventura mexicana de Napoleón III, que tuvo lugar durante los años en que el pintor prestaba su servicio militar. Esto es algo que forma parte de una biografía legendaria elaborada por sus admiradores. Lo que es seguro es que Rousseau pasó mucho tiempo en el Jardín Botánico de París reproduciendo aquellas hojas, plantas y árboles.


HENRI ROUSSEAU. Paisaje exótico. Lucha entre un gorila y un indio (1910). Museo de Bellas Artes, Richmond


Rousseau ha pasado a la historia como uno de los más importantes y genuinos representantes de la pintura naif, es decir, primitivos. En aquellos tiempos solían emplear el término despectivo de "pintor de los domingos" para referirse a los que se consideraban pintores aficionados. Pero la pintura de Rousseau no es la pintura de un aficionado, sino mucho más. Autodidacta, quizás ingenuo, pero un pintor honesto, laborioso y enamorado de la pintura. Tras la aparente sencillez de su obra, se revelan composiciones laboriosamente trabajadas, ensayadas y corregidas, por lo que, su apariencia superficial, fácil o infantil, es tan sólo eso, apariencia.

N. Comalrena resume acertadamente el papel y el significado de la pintura de Rousseau con estas palabras:

"Rousseau representa la reacción contra el impresionismo y el naturalismo del siglo XIX, una reacción solitaria y personal, sin base teórica, intuitiva e inconsciente, que marca el precubismo e invita al surrealismo.

Rousseau es el triunfo del entusiasmo y el trabajo; de la sincera e íntima pasión de un pintor por ser artista. Y Rousseau lo consiguió en silencio dedicado a sus colores y a sus cuadros, unos cuadros que no le condujeron al éxito en vida, pero le permitieron pintar como él realmente sentía".

(N. Comalrena. ROUSSEAU el Aduanero: pintor de sueños inexistentes", Rev. Album y Letras, nº 11)

HENRI ROUSSEAU. El sueño (1910). Museo de Arte Moderno, Nueva York

Probablemente las página más completas sobre Rousseau en internet sean El sueño de Henri Rousseau, llamado el Aduanero, cuya versión más amplia y completa es la francesa, pero también se puede visitar en español e inglés; y Henri Rousseau. The Complete works (en inglés), ambas con abundantes datos biográficos, imágenes y numerosos enlaces. En Ciudad de la Pintura y en la galería de wikipedia podeis encontrar buenas colecciones de sus obras. Y para terminar, os dejo aquí una colección de videos sobre Rousseau, algunos con imágenes de sus cuadros y una pequeña información sobre el pintor y otros con interesantes animaciones que nos permiten jugar con sus imágenes, como seguro le habría gustado al Aduanero de haber podido.


miércoles, 17 de junio de 2009

Selectividad 2009

FRA ANGELICO. Anunciación (1430-32). Museo del Prado, Madrid.



En la entrada de ayer, hacíamos un repaso de las preguntas más habituales en las Pruebas de Acceso a la Universidad de Andalucía, en Historia del Arte, y terminábamos preguntándonos si hoy la estadística nos daría la razón o no. Pues bien, en general, podemos afirmar que sí, que se cumplió, con algunas excepciones.


La primera excepción a las matemáticas, viene dada por este hermoso cuadro de Beato Angelico, una de las joyas del Museo del Prado, magnífico ejemplo de ese momento de cambio en el arte, a camino entre el gótico y el Renacimiento. El cuadro, aunque no es la primera vez que se pregunta, no formaba parte, sin embargo, de ninguna de las propuestas de examen de los últimos ocho años, aunque en una de ellas, del año 2007, se preguntaba por la pintura del Quattrocento italiano.

Es difícil considerar como excepcional en la selectividad la procesión de las Panateneas, de Fidias, porque aunque la última vez que apareció en un examen fue en el 2001, diferentes esculturas griegas del período clásico han aparecido en ellos, hasta en 14 ocasiones.


FIDIAS. Procesión de las Panateneas, del Partenón de Atenas (siglo V aC). Museo Británico, Londres



Por lo demás, preguntas como "La arquitectura egipcia: la tumba y el templo" y "La escultura románica" ya sabemos que son de las clásicas, y así lo anotábamos ayer, incluyendo ambas en esa especie de ranking que elaboramos. La primera con la de hoy, ya son ocho veces las que se plantea en un examen desde el 2001 y la segunda sube su cifra hasta las 14.



Fresco de la Epifanía de la iglesia de Santa María de Tahull (siglo XII)





En la opción B, tampoco podemos hablar de grandes sorpresas. En el plano teórico, se preguntó por la escultura de Bernini, uno de los autores recurrentes, que con la de hoy ya son 10 veces las que aparece. El otro tema ha sido "El Postimpresionismo: Cézanne, Gauguin y Van Gogh", que sube hasta seis sus apariciones en exámenes de este tipo.

En cuanto a las imágenes, una pintura románica que ya se propuso en el 2002. De la vecina iglesia de San Clemente, su famoso Pantócrator también suma otras dos apariciones (2006 y 2008), y como pregunta teórica "Escultura y pintura románicas" ha sido planteada hasta en siete ocasiones.

La segunda imagen de esta opción ha sido la famosa Casa Kauffman o Casa de la Cascada, que de las dos maneras es conocida esta soberbia arquitectura de Frank Lloyd Wright, otro de los habituales, y que junto con Le Corbusier, Picasso y Matisse, podemos decir que acaparan todo el interés del arte del siglo XX, ya que suman 26 de las 31 preguntas planteadas de este tema.

FRANK LLOYD WRIGHT. Casa de la Cascada o Casa Kauffman (1935-1937). Pittsburg, Pennsylvania.

En conclusión, un examen asequible y previsible, cuya gran novedad ha estado en el Beato Angelico, mientras que el resto de las cuestiones e imágenes planteadas, son de las habituales. Es de esperar que los resultados sean buenos. Suerte con las notas.

martes, 16 de junio de 2009

Lo que más preguntan en Selectividad

Mezquita de Córdoba. Arte de al-Andalus. Periodo califal. Siglo X.



Durante estos días he estado recopilando exámenes de Selectividad de Historia del Arte. He tenido que acudir a la red, para poder reunir 43 exámenes, desde el año 2001 hasta el 2008. Aunque disponía de una colección propia, con exámenes de años anteriores al 2001, la he perdido, extraviado o quizás tirado por error, probablemente en alguna de las varias mudanzas que hemos tenido en el centro donde trabajo. En fin, gajes del oficio, que suele decirse. Sin embargo, nunca hasta ahora se me había planteado la curiosidad de contabilizar las preguntas de los exámenes, y el resultado, al menos a mi, me ha sorprendido con algunas preguntas.

Como la mayoría de los estudiantes saben, los diferentes ponentes y coordinadores de las Pruebas de Acceso a la Universidad, hace cada uno su propia propuesta de examen. De entre ellas se hace la selección de la que se convertirá en el examen de junio y la del de septiembre. El resto se deshechan, aunque cualquiera de ellas podría haber sido la elegida. Así que entre los exámenes que cayeron y los que no, la suma de ejercicios recopilados asciende hasta esos 43, y las preguntas hasta 344, y que podeis encontrar en esta dirección.


ANTEMIO DE TRALLES. Basílica de Santa Sofía, Constantinopla. Siglo VI. Arte bizantino.



Si agrupamos las preguntas por temas, podemos ver que se reparten del siguiente modo:

  • Arte Barroco: 57 preguntas (16.57%)
  • Arte del Renacimiento: 51 preguntas (14.82%)
  • Arte del siglo XIX: 35 preguntas (10.17%)
  • Arte del siglo XX: 30 preguntas (8.72%)
  • Arte románico: 30 preguntas (8.72%)
  • Arte griego: 28 preguntas (8.13%)
  • Arte de al-Andalus: 27 preguntas (7.84%)
  • Arte gótico: 22 preguntas (6.39%)
  • Arte romano: 20 preguntas (5.81%)
  • Arte egipcio: 20 preguntas (5.81%)
  • Arte neoclásico y Goya: 14 preguntas (4.06%)
  • Arte paleocristiano y bizantino: 10 preguntas (2.90%) [9 preguntas de bizantino y 1 de paleocristiano]
  • Arte de la Prehistoria: 1 pregunta (0.29%)
  • Arte mudéjar: 0 preguntas (0%)
Con la estructura actual de la prueba, estos datos no tienen tanto significado como antes y pierden bastante interés, aunque indudablemente siguen siendo de utilidad.Quizá resulte más interesante analizar por temas, autores y obras, los que más se repiten en Andalucía.

a) Si tuviéramos que establecer un ranking de obras, encontraríamos que la estrella de la Selectividad andaluza en Historia del Arte es, con diferencia, la Mezquita de Córdoba, que ha sido propuesta hasta en 17 ocasiones, bien como pregunta teórica a desarrollar dentro del arte califal, o bien con alguna imagen para comentar. El listado con el número de veces propuestas sería el siguiente:
  1. Mezquita de Córdoba (17)
  2. Santa Sofía de Constantinopla (8)
  3. Alhambra de Granada (8)
  4. Partenón de Atenas (8)
  5. Hermes y Dionisos (Praxíteles) (5)
  6. Villa Saboya (Le Corbusier) (5)
LE CORBUSIER. Villa Saboya (1930)

b) En cuanto a los autores, a título individual, los dos primeros puestos lo ocupan el pintor barroco español Diego de Silva y Velázquez y el arquitecto suizo Le Corbusier. El orden sería el siguiente:
  1. Velázquez (12)
  2. Le Corbusier (10)
  3. Miguel Ángel (9)
  4. Bernini (9)
  5. Rembrandt (9)
  6. El Greco (8)
  7. Picasso (7)
  8. Goya (7)
  9. Frank Lloyd Wright (7)
  10. Antonio Gaudí (6)
  11. Van Eyck (5)

MAESTRO MATEO. Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela


c) Finalmente, en cuanto a los temas, los resultados serían los siguientes:

  1. Escultura románica (13). Podríamos aumentar hasta 18, si tenemos en cuenta que el Pórtico de la Gloria se preguntó en 3 ocasiones, y la portada de San Pedro de Moissac en otras 2. Desde el año 2001, sólo dejó de proponerse en alguno de los exámenes, del 2005. En 7 ocasiones, la escultura apareció asociada a la pintura.
  2. Arquitectura gótica (11). Unas veces para desarrollar las características generales de la arquitectura gótica y en otras usando como pretexto el comentario de alguna catedral.
  3. La escultura egipcia (11). En realidad, como tema se ha planteado en dos ocasiones solamente, pero hasta 9 veces más se ha propuesto comentar alguna imagen escultórica, como la Triada de Mikerinos (4 veces, la última en 2004)
  4. Escultura romana: el retrato y el relieve histórico (8)
  5. Arquitectura barroca italiana: Bernini y Borromini (7)
  6. Arquitectura egipcia: tumbas y templos (7) y otras dos ocasiones se ha propuesto comentar alguna pirámide
  7. La imaginería española del Barroco (6), que podríamos considerar hasta 9 ya que en tres ocasiones se ha propuesto comentar alguna imagen de alguno de los autores.
En fin, dentro de unas horas sabremos si la estadística se cumple o no. Suerte a todos los que os examinais estos días.

jueves, 11 de junio de 2009

Descubrimiento de tres pinturas de Ribera en Granada

El templo de Granada custodiaba en un uno de sus retablos tres de los cuadros más importantes de ´El Españoleto´. Tras su restauración, las piezas olvidadas han salido a la luz.

Dos especialistas del equipo de restauración de las obras de ´El Españoleto´, ayer en la Catedral de Granada. Fotografía de Charo Valenzuela

Estaba a la vista de turistas y fieles, de estudiosos y clérigos, pero hasta ahora nadie se había tomado la molestia de quitar la densa capa de polvo que cubría ese gran retablo colgado en la pared de la Catedral de Granada. Fue hace unas semanas cuando Fernando Cruz, uno de los trabajadores que actualmente llevan a cabo la restauración del enorme conjunto de pinturas de la Trinidad y del Nazareno, comenzó a escarbar en la historia. "En un principio no me imaginé lo que era", explicó el restaurador que vio como tras los siglos de dejadez, comenzaba a surgir en uno de los cuadros la firma de Julepe de Riba, es decir, de José de Ribera ´El Españoleto´. Tras un cuidadoso estudio de los materiales que componen las tres pinturas redescubiertas, el restaurador jefe Antonio Sánchez-Barriga y el conservador Pablo Jiménez dan por seguro que Granada cuenta con tres obras originales de uno de los autores de referencia del siglo XVII.

El hallazgo ha sido toda una combinación de fortuna y conocimiento, ya que si bien se tenía constancia de que parte del retablo que custodia la catedral podría ser atribuido al pintor de origen valenciano, como lo atestiguan varios libros especializados que ya hablaban de estos cuadros, no se ha podido dar por segura la autoría hasta que no se han descubierto las firmas del artista en dos de los tres lienzos que están siendo objeto de conservación. "Estos cuadros ya fueron restaurados hacía 1721 –explicó ayer Sánchez-Barriga–. Sin embargo las restauraciones anteriores están mal hechas y era muy difícil decir que eran de Ribera, aunque teníamos una idea". Las labores de conservación que está realizando el Instituto de Patrimonio Cultural de España en diversas pinturas de la Catedral han hecho posible que tras desmantelar el gran retablo de la Trinidad y del Nazareno, que colgaba de una de las paredes del santo edificio, tres de los numeroso cuadros que lo forman se hayan podido identificar como importantes obras de ´El Españoleto´.

Tras los pasos de Caravaggio Desde muy temprana edad José de Ribera supo que se dedicaría al difícil mundo de la pintura. Con tan sólo 17 años el joven Ribera, natural de la ciudad de Játiva, en Valencia, se embarcó hacía el norte de Italia para beber directamente del arte de Caravaggio, pionero de la pintura barroca. El pintor español deambuló por varios enclaves del país trasalpino como Milán o Cremona para terminar residiendo en Nápoles.

De sus obras se extrae el estilo de los llamados ´caravangistas´, un estilo de pintura que aúna el claroscuro con formas naturistas, lo que se traduce en pinturas de un gran realismo que avivan la imaginación de quien las contempla. Ejemplo de ello son las piezas redescubiertas en la catedral: ´Martirio de San Lorenzo´, ´Aparición del niño Jesús a San Antonio de Padua´ y ´María Magdalena penitente´. "Son tres obras muy importantes. Más que la firma, la prueba de autenticidad es el trazo y la calidad de las obras en sí.

Esto sólo se ha podido ver una vez que se han comenzado a limpiar", comentó en la presentación de las obras Pablo Jiménez. El conservador también quiso destacar que es de gran interés el haber hallado en el cuadro de San Lorenzo una segunda firma junto a la de Ribera. "El detalle hace de ella una obra verdaderamente extraordinaria". La rúbrica corresponde al pintor también valenciano Juan Doso, de quien hasta la fecha no se conocía con seguridad ninguna obra.

La pintura mejor conservada de las tres atribuidas a Ribera es ´Martirio de San Lorenzo´, una obra que data de 1639 y que se puede encuadrar dentro de la época romana del artista. Del cuadro se conocen varias versiones que actualmente se encuentran en el museo Nelson Atkins de Kansas City y en la Trafalgar Gallery de Londres. A diferencia de las restantes versiones, la de Granada presenta a un santo mártir con un cuerpo de modelado más blando y refinado.

Peor conservada ha quedado la pieza 'Aparición del niño Jesús a San Antonio de Padua', que hasta hace pocos meses se encontraba ubicada en la parte más elevada del retablo y era difícilmente visible debido a la intensa suciedad que la hostigaba. Los trabajos de limpieza ya han comenzado a dar sus frutos y los restauradores han podido comprobar hasta qué punto llegaba el interés de ´El Españoleto´ por el detalle.

Las comisuras de los labios o lo marcado de las facciones en los rostros de los personajes dan idea del genio pintor que se escondía en el vasto retablo. Pero el cuadro que más ha sufrido con el paso del tiempo ha sido ´María Magdalena penitente´, de 1642. "Es una obra que centra todo su dramatismo en la intensa mirada de la penitente, de grandes ojos brillantes, muy característicos", detalló Pablo Jiménez.

Como han señalado los responsables de los trabajos de restauración, cuyo presupuesto ha ascendido a más de 270.000 euros, se espera que a finales de este mismo mes queden concluídas todas las actuaciones sobre las pinturas, tras lo cual se está estudiando organizar una pequeña exposición para dar a conocer el resultado de más de seis meses de trabajo.

Artículo firmado por JAIME MARTÍN, y publicado en La Opinión de Granada el 10 de junio de 2009, bajo el título "El arte oculto de la catedral de Granada".

lunes, 25 de mayo de 2009

Rubens visto por Van Gogh

PETER PAUL RUBENS. Elevación de la Cruz (1610). Catedral de Amberes.



En noviembre de 1885 el pintor Vincent Van Gogh se encontraba en Amberes. Allí tuvo ocasión de estudiar de cerca dos cuadros de Rubens que se encuentran en la catedral de la ciudad: Elevación de la Cruz y Descendimiento de la Cruz. El efecto que le causan es contradictorio, no le gustan sus composiciones y expresiones afectadas, pero, sin embargo, le causa un profundo impacto el uso y el sentido del color, que ejercerá en la pintura del holandés una fuerte influencia a partir de aquel momento. He aquí cómo recoge él mismo sus impresiones en una carta dirigida a su hermano Theo escrita en Amberes en enero del año 1886 y en la que se expresa con una gran sinceridad, y demuestra su pasión por la pintura.

"El domingo pasado, he visto por primera vez los dos grandes cuadros de Rubens, y, a causa de que había examinado los del museo en diversas visitas y cómodamente, estos dos cuadros, el Descendimiento de la Cruz y la Elevación, me resultaron aún más interesantes. La Elevación tiene una característica que se me apareció de inmediato, especialmente que no tiene ninguna figura de mujer. A no ser en los paneles laterales del tríptico.

En consecuencia, no es el que está mejor. Permíteme que te diga que el Descendimiento de la Cruz me sumerge en la exaltación. No a causa de la profundidad de los sentimientos que se encontrarían en un Rembrandt, o en un cuadro de Delacroix o en un dibujo de Millet. Nada me emociona menos que Rubens desde el punto de vista de la expresión del dolor del ser humano.

Porque te digo de entrada, para explicar mejor mi pensamiento, que las más bellas cabezas de Magdalena o de Mater Dolorosa llorando me hacen pensar siempre en las lágrimas de una hermosa muchacha que tuviera, por ejemplo, una úlcera o cualquier otra "pequeña miseria de la vida humana".

Como tales estos cuadros son magistrales, pero no conviene atribuirles algo más.

Rubens es asombroso en la pintura de hermosas mujeres ordinarias. Pero en la expresión no es dramático. Compáralo, por ejemplo, a la cabeza de Rembrandt en la colección Lacaze, a la figura de hombre en la Novia judía y comprenderás lo que quiero decir, especialmente que sus ocho figuras fornidas que realizan un esfuerzo con la pesada cruz de madera en la Elevación me parecen absurdas desde el momento en que me coloco en el punto de vista del análisis moderno de las pasiones y de los sentimientos humanos. Sobre todo en sus expresiones de hombres (con excepción siempre de los retratos propiamente dichos), Rubens es superficial, hueco, hinchado, o sea, totalmente convencional y semejante a Jules Romain y a otros pintores aún peores de la decadencia.

Sin embargo, Rubens me lleva a la exaltación, porque es precisamente él quien busca expresar y representar realmente -a pesar de que sus figuras sean a veces huecas- una atmósfera de júbilo, de serenidad, de dolor, por la combinación de los colores.

Así, hasta en la misma Elevación de la Cruz, la mancha blanca -el cadáver, con una fuerte intensidad de luz- es dramática en su relación de contraste con el resto, tratado en tintas oscuras.


PETER PAUL RUBENS. Descendimiento de la Cruz (1612). Catedral de Amberes.


De la misma naturaleza, pero a mi modo de ver más bello, es el encanto del Descendimiento de la Cruz, donde la mancha blanca es recordada por los cabellos rubios, el rostro y el cuello blancos de las figuras de mujer, mientras que el ambiente oscuro que las rodea es asombrosamente rico por las diferentes masas de rojo, verde oscuro, negro, gris, violeta, tratadas en poca cantidad y relacionadas con los otros por el tono.

Delacroix ha intentado restituir la fe en la sinfonía de los colores. Y se diría que fue en vano cuando se observa que casi todo el mundo considera que una cosa está bien en cuanto al color, cuando se encuentra en ella la exactitud del color local; una mezquina precisión.

Ni Rembrandt, ni Millet, ni Delacroix, ni ningún otro, ni aun Manet o Courbet han apuntado jamás a ese objetivo, lo mismo que Rubens o el Veronés.

He visto todavía otros cuadros de Rubens en distintas iglesias. Es muy interesante estudiar a Rubens, precisamente porque su técnica es, o parece ser, la simplicidad misma. Porque le es necesario tan poca cosa, que la hace con una mano tan lenta, y que pinta y sobre todo dibuja sin ninguna vacilación. Pero su fuerte son los retratos y las cabezas o figuras de mujeres. Entonces aparece profundo y también íntimo. Y estos cuadros siempre conservaron una fuerza, precisamente por la simplicidad de la técnica".

Vincent Van Gogh , Cartas a Theo (Alianza Editorial, Madrid 2008)


domingo, 24 de mayo de 2009

"Sin límites", de Paul Morrison

Título original: Little Ashes
Nacionalidad: Gran Bretaña (2008)
Director: Paul Morrison
Guión: Philippa Goslett
Reparto principal: Robert Pattinson, Javier Beltrán, Matthew McNulty, Marina Gatell



Estrenada en el Festival de Cine de Valladolid, y en este mes de mayo en las salas comerciales españolas, esta película de Paul Morrison, muestra la relación entre el pintor Salvador Dalí y el poeta Federico García Lorca.

El punto de partida es la llegada a la Residencia de Estudiantes en Madrid en 1922 del joven pintor catalán, donde conocerá y entablará amistad con Lorca y el cineasta Luis Buñuel, convirtiéndose en un grupo irresistiblemente moderno y vanguardista. Durante una estancia veraniega en Cadaqués, en la casa familiar de los Dalí, Salvador y Federico inician una relación tortuosa que sobrepasa los límites de la simple amistad, y que continuará en Madrid, hasta que el pintor se marche a París, donde se reune con Buñuel. Allí Dalí conoce a Gala, casada por entonces con Paul Eluard, con quien entabla una nueva relación amorosa. La historia continua hasta los inicios de la Guerra Civil, en 1936 y el asesinato de Federico García Lorca.

Aquí teneis el trailer en español


sábado, 23 de mayo de 2009

Gian Lorenzo Bernini, escultor

GIAN LORENZO BERNINI. Apolo y Dafne (1623-25) Galería Borghese, Roma.


Ante la avalancha que parece avecinarse tras el estreno de la película "Ángeles y demonios", basada en el best-seller de Dan Brown, quizá sea ahora más necesario que nunca, volver la vista sobre Bernini, y disponer de una información contrastada, que nos ayude a situar el personaje en su verdadera dimensión histórica y no en la ficción literaria a la que nos tiene acostumbrados el escritor norteamericano y que tan lucrativa le resulta.

Gian Lorenzo Bernini (Nápoles, 1598 - Roma, 1680) es una de las figuras más completas del Barroco europeo. Arquitecto, pintor y escultor, podemos considerarlo como el Miguel Ángel del Barroco, y como él, también se sintió antes que nada escultor, carácter que incluso le confiere a su arquitectura, hasta el punto que Giedion le califica como escultor de edificios. Cultivó todos los géneros, y nadie como él supo interpretar y mostrarnos la sensibilidad barroca. Su obra llamó la atención desde los inicios.

Hasta 1623 se desarrolla lo que podemos considerar su etapa juvenil, en la que se centra sobre todo en escenas de carácter mitológico y bíblico, en las que acusa un fuerte influjo del manierismo y de la línea serpentinata, aunque ya se observa un giro decisivo hacia el Barroco. A esta época pertenecen los trabajos que realiza para el cardenal Borghese, algunos inspirados en las "Metamorfosis" de Ovidio, como Apolo y Dafne, El rapto de Proserpina, Eneas y Anquises; y otros en los relatos bíblicos, como el David, quizá su obra más conocida de este período. En esta última se aleja de las interpretaciones de Donatello, Verrochio y Miguel Ángel, para captar al héroe en el momento de la acción, y mostrando un realismo bastante inusual en Bernini.


GIAN LORENZO BERNINI. San Longinos (1629-38). Basílica de San Pedro, Roma


A partir de 1624 puede considerarse que da comienzo una nueva etapa en su producción escultórica, que algunos califican como alto barroco. En ella las figuras aparecen envueltas en amplios y voluminosos ropajes, que revolotean alrededor de los cuerpos, creando profundos efectos de claroscuro y subrayando el impacto emocional, que es lo que se busca, como en el San Longinos de la Basílica de San Pedro, probablemente la mejor de esta etapa y la primera en la que se advierte plenamente el estilo barroco. Otras obras a destacar en esta fase son Santa Bibiana, y algunos retratos como el de su protector, el cardenal Scipione Borghese.

Entre 1640 y 1654 se produce el período más creativo de su carrera, en el que se suceden encargos muy importantes, que simultanea con su obra arquitectónica. Para atender ese ingente trabajo, al igual que Rubens y otros artistas del pasado, supo rodearse de un amplio y bien preparado taller. Es ahora, por ejemplo, cuando concluye el mausoleo del Papa Urbano VIII, proyectado veinte años atrás, donde crea un tipo de sepulcro que será ampliamente imitado.


GIAN LORENZO BERNINI. Fuente de los Cuatro Ríos (1648-51). Plaza Navona, Roma


Otra de sus grandes contribuciones en este período son las monumentales fuentes con las que diseña el urbanismo de Roma. Algunas de una gran sencillez, como la Fuente de la Barca, frente a las escaleras de la Plaza de España, iniciada por su padre Pietro Bernini y concluída por él, o la Fuente del Tritón, frente a la Plaza Barberini. Otras, en cambio, son de una gran monumentalidad, como la Fuente de los Cuatro Ríos, en Plaza Navona, frente al palacio Pamphili, que ocupaba la familia del Papa Inocencio X, y que le sirve para mostrar una alegoría donde exalta la grandeza de la Iglesia, del Papado y de la propia familia del pontífice. En esta última, el sentido escenográfico y teatral del Barroco, alcanza las cotas más altas, creando un urbanismo espectacular en el lugar antaño ocupado por el circo de Domiciano.


GIAN LORENZO BERNINI. Éxtasis de Santa Teresa de Jesús (1645-52) Capilla Cornaro, Iglesia de Santa María de la Victoria, Roma.


Hace por estos años también la que probablemente sea su obra cumbre, el Éxtasis de Santa Teresa de Jesús, y una de las obras más importantes de todo el Barroco. Las imágenes, suspendidas en el aire e iluminadas por un transparente, suponen la aplicación al arte religioso del sentido escenográfico y teatral que aplica al urbanismo. Este modelo lo repetirá más tarde, en 1676, en la representación de la Muerte de la Beata Albertoni, de la iglesia de San Francesco a Ripa, de Roma.

En el campo del retrato, lo más destacable que produce en estos años es el Retrato del Duque Francisco I d'Este, en el que envuelve entre ropajes los hombros y el busto cortado, evitando así la brusca interrupción de estos tipos de retratos, que se convertirá en el modelo que seguirán otros escultores y que él mismo culminará con el Retrato de Luis XIV en 1665, y que podemos ver en Versalles.


GIAN LORENZO BERNINI. Habacuc y el ángel (1655-61). Capilla Chigi, Iglesia de Santa María del Popolo, Roma.


A partir de 1654, el estilo de Bernini evoluciona, y los historiadores se refieren a este período como estilo tardío. Su obra gana en expresividad y espiritualidad, las figuras se alargan y los ropajes se retuercen. Un Bernini en plena madurez, capaz de sorprendernos con escorzos ingrávidos y atrevidos como en Habacuc y el ángel. Pertenecen también a esta época los ángeles que le encargaron para el Puente de Sant'Angelo, en Roma, de los que sólo haría dos, que actualmente están, no en el puente, sino en la iglesia romana de Santa Andrea della Fratte; y también el Sepulcro del Papa Alejandro VII, en la basílica de San Pedro de Roma, una de las obras que mejor permite ver la evolución de esta última etapa.

Como síntesis, podríamos decir que las obras de Bernini se proyectan en el espacio, es decir, cuentan con el espectador como partícipe; utilizan el claroscuro como un efecto pictórico que le ayuda a conseguir las calidades; dispone sus esculturas con un sentido escenográfico y teatral, especialmente en lo decorativo, para lo que se ayuda de un modelado de gran aparatosidad a base de curvas y múltiples puntos de vista. Todo ello les proporciona esa gran exuberancia mística que le distingue como escultor.

En la web de la Galería Borghese (en italiano e inglés) podeis encontrar información sobre las obras de Bernini que hay en este museo. En Scultura Italiana (en italiano), podeis acceder a información sobre el escultor y una amplísima galería de fotos con sus obras. También merece la pena la página de Roberto Piperno (en inglés), donde igualmente hay información y fotografías de los trabajos de Bernini. Por último, Historia del Arte (en español) es un buen sitio al que acudir para encontrar imágenes y comentarios sobre la obra escultórica de Bernini.

Para terminar, os dejo aquí una selección de videos que he preparado de youtube. El primero, en español, es un breve recorrido por la obra de Bernini de la mano de artehistoria.com, los otros nueve restantes, en inglés, es una producción de la BBC con unas imágenes fantásticas. Creo que merece la pena.


viernes, 22 de mayo de 2009

Caravaggio y sus problemas con la censura de Trento

CARAVAGGIO. La muerte de la Virgen (1606). Museo del Louvre, París. [Foto tomada de Web Gallery of Art]


Probablemente, el artista que más tropezó con el celo tridentino y la censura artística que se derivó del Concilio, fue Caravaggio, por su personalísimo modo de representar las historias religiosas, tan del gusto popular y, al mismo tiempo, tan censurable para determinados sectores religiosos. El extremado realismo de sus figuras, una clara reacción contra el manierismo anterior, chocaba con el gusto de aquellos, que lo consideraban vulgar e inapropiado como modelos de santos y vírgenes.

Sonado fue el escándalo provocado por "La muerte de la Virgen", pintado originariamente para la iglesia romana de Santa María della Scala. La pintura no podía pasar inadvertida para los censores por diferentes motivos. El primero de ellos era el propio tema, el de la muerte de la Virgen, procedente no de los evangelios canónicos, sino de los apócrifos. El tema era de una larga tradición, iconográfica que arranca en lo bizantino, aunque se evitaba el término muerte, y en su lugar se empleaba dormición o tránsito. A lo largo del siglo XVI, como consecuencia de la exaltación del culto a la Virgen, como reacción frente al protestantismo, el tema de la dormición se fue sustituyendo por el de la Asunción, con toda su pompa triunfal. De esta manera, cuando Caravaggio pinta este cuadro, el tema podemos decir que prácticamente se había convertido en una rareza.

Para colmo, corrió el rumor que Caravaggio había tomado como modelo de la Virgen a una prostituta amiga suya o el cadáver de una mujer ahogada en las aguas del Tíber, con el vientre hinchado. Pero si todo esto no era suficiente para rechazar el cuadro, tampoco gustó el modo de representarla, dejando los pies y parte de las piernas al descubierto. Caravaggio representa la escena como si de un duelo de difuntos cualquiera se tratase, en el que los apóstoles son mostrados como parientes y vecinos entristecidos, como los de cualquier hogar humilde. Sólo un pequeño halo sobre la cabeza de María, apenas visible, nos pone en presencia de lo divino. Con ello Caravaggio quería mostrar la presencia de Dios en los hechos de la vida cotidiana, entre los humildes, pero no fue así entendida por las estrechas mentes de sus clientes, que se mostraron ofendidos por todos estos aspectos.

El cuadro hubo de ser retirado de la iglesia y sustituido por otro. Fue Rubens, gran admirador del italiano, quien aconsejó su compra al Duque de Mantua, su señor por aquellas fechas. Más tarde, como toda la colección de los Gonzaga, sería adquirido por el rey Carlos I de Inglaterra, y tras su triste final, decapitado en la revolución inglesa, fue comprado por Luis XIV de Francia.

Izquierda: CARAVAGGIO. San Mateo y el ángel (1602) [actualmente desaparecida]; Derecha: CARAVAGGIO. La inspiración de San Mateo (1602), San Luis de los Franceses, Roma. Foto tomada de La palabra está en el aire)


Igualmente curiosa es la historia relacionada con un encargo para la capilla Contarelli, en la iglesia de San Luis de los Franceses para la que pintó en 1602 "San Mateo y el ángel", pero fue rechazado. En la pintura, Caravaggio representa a San Mateo como un hombre tosco y rudo, mal vestido y descalzo, sin ningún signo de santidad ni nobleza, e incluso da la sensación de que fuera un ignorante analfabeto, ya que es el ángel quien parece guiarle la mano para escribir el Evangelio. El ángel, por cierto, aparece sobre la tierra, lo que tampoco gustaba a la Iglesia. Todos estos detalles provocaron el rechazo inmediato de la obra, y Caravaggio realizaría de inmediato una segunda versión, esta sí aceptada, que es la que actualmente podemos ver en Roma. La primera estaba en Berlín, pero fue destruida por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, y lamentablemente está perdida.

CARAVAGGIO. La cena de Emaús (1600) National Gallery, Londres. [Fotografía tomada de Web Gallery of Art]


No acabaron aquí los problemas de Caravaggio con la censura eclesiástica, que a veces se fijaba en detalles tan ridículos como ocurrió con "La cena de Emaús". Aquí Caravaggio ilustra un pasaje del Nuevo Testamento tomado de San Lucas . El día de la Resurrección, Jesús se dirige andando a la aldea de Emaús y se encuentra con dos de sus discípulos que sin embargo no le reconocen, es la primera vez que les ve desde su detención en el monte de los Olivos. Cuando se disponen a cenar en una posada ocurrió que "estando sentados con ellos a la mesa, tomando el pan, bendijo y partió, y dióles. Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos" (Lucas 24, 30-31). El gesto de Cristo es el de un sacerdote, y los movimientos de los discípulos, tan teatrales, nos muestran el asombro ante el descubrimiento. Como contraste, el personaje que permanece de pie, el posadero, ajeno a lo que está ocurriendo permanece inalterable. Caravaggio en estado puro.


CARAVAGGIO. La cena de Emaús (detalle) (1600) National Gallery, Londres [Fotografía tomada de Web Gallery of Art]


Tres fueron los reparos que encontraron los censores en este caso y sobre los que se centraron las críticas. El primero, la forma poco digna con que viste a los apóstoles, con ropas ajadas y remendadas, y el aspecto rústico que tienen. El segundo, la representación de Jesús, sin barba. Este detalle escandalizó a mucha gente, poco acostumbrado a verlo de ese modo, aunque era frecuente en las imágenes del cristianismo primitivo, y también lo representó así Miguel Ángel en el Juicio Final de la Capilla Sixtina. El tercer motivo de crítica fue el bodegón que incluyó sobre la mesa, extraordinario sea dicho de paso, y minuciosamente representado. El Concilio recomendaba que los artistas se centrasen en los sucesos principales, que contasen historias, y el bodegón podía hacer que los fieles desviasen su atención del asunto narrado y se distrajesen en detalles innecesarios. No vieron, o no quisieron ver ni entender, el propósito de Caravaggio: "La naturaleza muerta refuerza el mensaje central. Las manzanas podridas y los higos en mal estado simbolizan el pecado original, a la vez que la granada era un conocido símbolo de la Resurrección de Cristo: su victoria sobre el mismo pecado" (Patrick de Rynck, Cómo leer la pintura. Entender y disfrutar los grandes maestros, de Duccio a Goya).

miércoles, 20 de mayo de 2009

Peter Paul Rubens, la quintaesencia de la pintura barroca

PETER PAUL RUBENS. Las Tres Gracias (1636-38). Museo del Prado, Madrid


Si pienso en la pintura barroca, casi siempre pienso en Caravaggio y Rubens, que es como pensar en la noche y el día. Tan distintos, en los aspectos artísticos y biográficos, probablemente representan las dos caras más genuinas y extremas de la pintura europea del Barroco.

Rubens fue el más importante pintor flamenco del siglo XVII y uno de los más importantes de su tiempo. Su influencia por toda Europa traspasó ampliamente los límites de su época. Los que lo conocieron, nos trasladaron la imagen de un hombre culto, refinado, elegante, políglota (hablaba seis lenguas además del latín), seductor, buen conversador y de una gran inteligencia.

Su producción es titánica, de una gran fecundidad, ya que los expertos le adjudican hoy más de tres mil cuadros, muchos de ellos de gran formato. Para eso se necesita una gran capacidad de trabajo como la que tenía el pintor flamenco, que se levantaba habitualmente a las cuatro de la mañana y trabajaba unas doce horas. Sin embargo, eso no es suficiente, y Rubens contaba con un formidable equipo de colaboradores, del que durante un tiempo formaron parte importantes pintores como Anton van Dyck y Jacob Jordaens. Ordinariamente Rubens dibujaba las composiciones y preparaba los bocetos coloreados, con las líneas maestras, que luego eran ejecutados por su taller, siguiendo las indicaciones y bajo su supervisión. En el taller había un trabajo altamente especializado, unos se encargaban de las flores, otros de las arquitecturas, animales, etc. Finalmente Rubens retocaba el cuadro y le daba el aspecto final. Lo admirable es el sentido de unidad de todas estas obras. En otras ocasiones, no dudaba en realizar obras en colaboración con otros artistas, con los que compartía la autoría.


PETER PAUL RUBENS. Ana de Austria (1620). Museo del Louvre, París.


Una producción tan amplia le permitió tocar prácticamente todos los géneros de la pintura, y podemos decir que todos de forma admirable. Sus retratos cortesanos, inspirados en los venecianos, saben traducir muy bien la importancia de los personajes, pero sin renunciar a mostrarnos los rasgos psicológicos de los mismos, como el que vemos junto a estas líneas de Ana de Austria, o los de María de Médicis, Cardenal Infante don Fernando y el Duque de Lerma.

Aunque probablemente su aspecto más conocido para el gran público es el de pintor de temas mitológicos, donde hace alarde de toda su maestría y sensualidad. Entre los más destacados están Las tres Gracias y El Juicio de Paris, para los que emplea como modelo a Elena Fourment, su segunda esposa; pero también El jardín del amor, El rapto de las hijas de Leucipo y un larguísimo etc. También cabe relacionar con la mitología algunas series histórico-alegóricas, como la pintada por encargo de María de Medicis, reina de Francia, y destinada a crear un modelo a seguir en el país galo, según el cual dioses y personajes históricos se entremezclan.


PETER PAUL RUBENS. Encuentro entre Enrique IV y María de Medicis (1622-25) Museo del Louvre, París.


En sus pinturas mitológicas a Rubens le gusta utilizar un gran número de personajes y es probablemente en ellas, donde el pintor muestra los mejores y más luminosos coloridos, acompañándolos de un movimiento que anima casi todas las composiciones, y en los que expresa un optimismo vital, propio de quien se abandona al placer del amor y de la belleza.

Finalmente, como pintor religioso crea una serie de grandes composiciones, que llaman la atención por su espectacularidad, lo que sin duda sería del agrado de sus clientes, por la imagen propagandística que en ella manifiesta de la Iglesia. Entre ellas se incluyen escenas de martirios, apoteosis de santos y alegorías de la Iglesia y la Eucaristía, en forma de carro triunfante, que también ejercieron una gran influencia. Entre las muchas obras religiosas podemos citar la Adoración de los Reyes, Erección de la Cruz, Descendimiento y el Juicio Final.


PETER PAUL RUBENS. Descendimiento de la Cruz (1610). Catedral de Amberes

Basta con examinar las obras aquí expuestas y compararlas con el conjunto de su producción, para apreciar que la paleta de Rubens se distinguió por un colorido fogoso, caliente, muy veneciano, al que no debió ser ajena su estancia en Italia, entre 1604 y 1609, en los que trabajó para el Duque de Mantua. Sus composiciones suelen tener un ritmo curvo constante, que les presta esa inconfundible sensación de movimiento, subrayado por su preferencia por la distribución de lineas diagonales. Finalmente, su gusto por el desnudo, que abunda en sus pinturas, tanto el masculino como el femenino, y ambos de formas contundentes y rotundas.

PETER PAUL RUBENS. El jardín del amor (1633). Museo del Prado, Madrid

La web Peter Paul Rubens Virtual Gallery (en inglés) ofrece una biografía del pintor flamenco y una extensa galería con 290 de sus pinturas, que además pueden mostrarse como un pase de diapositivas. A todo ello añade diferentes links para profundizar en los trabajos de Rubens. Por supuesto, nuestra siempre recomendada Web Gallery of Art, proporciona una magnífica colección de fotografías de sus pinturas e información sobre muchas de ellas.

Con esta colección de videos, podeis haceros una imagen bastante completa de la obra de Rubens en su conjunto. Que los disfruteis.


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