jueves, 9 de octubre de 2008

Características generales de la arquitectura egipcia


La civilización del Egipto antiguo se extiende a lo largo de un dilatadísimo período de tiempo, que abarca desde las primeras dinastías de faraones, en el IV milenio aC, hasta la dominación romana en el siglo I aC. Lo sorprendente es, que con esa dimensión temporal, aunque hay una lógica evolución y transformación, la esencia del arte egipcio se mantiene intacta.


A la vista de los restos que han llegado hasta nosotros, tumbas y templos, la primera característica es que hay que considerarlo como un arte religioso.


En segundo lugar, y basta únicamente con ver la fotografía de la izquierda, de la sala hipóstila del templo de Karnak, hay que destacar el colosalismo, o lo que es lo mismo, un arte de grandes dimensiones, no a escala humana sino a escala de los dioses y gobernantes. Esto tampoco tiene nada de particular, ya que el colosalismo ha sido una manera tradicional de expresar en Oriente el poder de los gobernantes.


En tercer lugar, la arquitectura egipcia es una arquitectura de formas geométricas simples y plana, es decir, arquitrabada o adintelada. Algunos autores quieren ver en ello una correspondencia con el paisaje geográfico del país, un desierto llano, sin apenas elevaciones destacables, porque aunque conocían la bóveda, y la emplearon en algunas obras de carácter público, nunca lo hicieron en grandes construcciones.

Esa solución constructiva, como es sabido, requiere el uso de un gran número de columnas, al que los egipcios añadieron, además, una variada tipología: campaniforme, lotiforme, palmiforme, papiriforme, protodórica, hathórica, etc.
Para terminar, indicar que como material de construcción emplearon la piedra, fundamentalmente la arenisca, la caliza y el granito, que emplean en grandes sillares, que conforman muros muy gruesos.


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