lunes, 18 de agosto de 2008

Las Venus paleolíticas

Venus de Willendorf
Junto con la pintura franco-cantábrica, la otra gran manifestación artística del Paleolítico es el arte mobiliar, constituído en su mayor parte por un pequeño grupo de algo más de 250 estatuillas femeninas, en las que predomina el naturalismo, denominadas venus esteatopígicas o paleolíticas. Están elaboradas en marfil, piedra o terracota, y son de pequeño tamaño (entre los 4 y los 25 cm aproximadamente). 

Los hallazgos de estas figuras se han realizado en una amplia zona geográfica que cubre desde Gran Bretaña hasta Siberia, aunque ninguno de ellos en la Península Ibérica (hay dos figuras pero de muy dudosa atribución).

 La expresión Venus aplicada a estas figuras ha tenido un enorme éxito, aunque no se corresponda con los cánones dominantes en la actualidad de belleza femenina. El término esteatopígica, por otra parte, se refiere a la obesidad o abultamiento de ciertas partes del cuerpo, y de manera especial la de los órganos sexuales, de tal manera que pechos, caderas, glúteos y vientre se muestran de una forma muy exagerada.


Venus de Lespugue
Aunque no todas las venus presentan los mismos rasgos, es posible establecer algunos comunes a todas ellas:

1.- siempre se representa la parte central del cuerpo: senos, vientre, nalgas, muslos y sexo.
2.- apenas se representan por contra, las manos, los pies, los miembros superiores y, en menor grado, las piernas.
3.- la representación del rostro puede considerarse como excepcional, ya que tan sólo la Dama de Brassempouy y la Venus de Dolni Vestonice nos lo muestran.

Venus de Savignano
Como ocurre con todo el arte prehistórico, una de las cuestiones más controvertidas es la interpretación del significado de estas estatuillas. José María Gómez Tabanera (El enigma de las venus paleolíticas, revista Historia 16, nº 17, 1977), recoge las que tienen mayor aceptación entre los investigadores. La más extendida y aceptada es la de considerarlas como objetos de carácter religioso, relacionados con la fecundidad y la abundancia, y por tanto, con la perpetuidad de la especie. Las otras interpretaciones varían entre considerarlas como objetos de magia simpática o mimética; las que las consideran como objetos de un significado chamánico también relacionado con la fecundidad; también hay quien las toma como expresiones votivas que prestarían protección frente a las enfermedades, por ejemplo; finalmente, también hay quien ve en ellas un claro reflejo de una sociedad matriarcal.

A todas ellas, apuntadas en el artículo citado, habría que añadir otra de carácter ornamental, ya que algunas de ellas presentan orificios en alguna parte que permiten suponer que también pudieron ser colgantes.

Junto a estas líneas podemos ver algunos de los ejemplares más sobresalientes de la escultura paleolítica: la Venus de Willendorf, la Venus de Lespugne, la Venus de Savignano y la extraordinaria Dama de Brassempouy.

Venus de Brassempouy

Para acceder a una muestra más amplia de Venus puedes pinchar aquí.

sábado, 9 de agosto de 2008

"El tormento y el éxtasis", de Carol Reed

FICHA TÉCNICA

Título original: "The Agony and the Ecstasy"
Nacionalidad: USA (1965)
Director: Carol Reed
Guión: Philip Dune
Reparto principal: Charlton Heston, Rex Harrison, Diane Cilento, Harry Andrews, Alberto Lupo.

Basado en un best-seller del escritor Irving Stone, la película transcurre en el siglo XVI, cuando el Papa Julio II (Rex Harrison) encarga a Miguel Ángel (Charlton Heston) la decoración de la Capilla Sixtina. A lo largo de la película se retrata muy bien la fuerte personalidad de estas dos importantes figuras, clave para entender la gestación de una de las más formidables obras de la historia del arte. Igualmente se refleja el drama de Miguel Ángel, obligado a realizar una obra grandiosa por la que sería universalmente recordado y reconocido, pero que sin embargo rechazaba por distraerle de su auténtica vocación, la escultura.
Dirigida por Carol Reed (el mismo director de la magnífica "El tercer hombre") que realizó una muy correcta película de cine histórico, con una buena ambientación, para lo que no se escatimaron esfuerzos, como la reconstrucción a tamaño natural de la Capilla Sixtina en los estudios Di Laurentiis, en las afueras de Roma. Puede apreciarse incluso un cierto interés didáctico en los primeros minutos de la película, que son un pequeño documental sobre la carrera de Miguel Ángel. Otro de los aciertos son los momentos en que se muestra la preparación, dibujo, calco y elaboración final de los frescos.
Es una de las últimas y mejores superproducciones del Hollywood de los años 50 y 60, nominada para cinco Oscars de los calificados como menores y galardonada con el "David de Donatello" a la mejor producción extranjera en 1966.
Aquí puedes ver en versión original la escena en la que Julio II explica a Miguel Ángel sus propósitos.

viernes, 8 de agosto de 2008

Las cuevas de Lascaux (Francia)

Junto con las cuevas de Altamira, en Cantabria (España), las cuevas francesas de Lascaux, en la región de la Dordogne, constituyen el más importante ejemplo de la pintura paleolítica de la escuela franco-cantábrica.

Las cuevas fueron descubiertas accidentalmente por cuatro adolescentes (Marcel Ravidat, Jacques Marsal, Georges Agnel y Simon Coencas) el 12 de septiembre de 1940, durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de los duros momentos que se vivían en Francia y en Europa, el descubrimiento tuvo eco inmediato entre los investigadores, como el abate Breuil y A. Cheynier, que la visitaron inmediatamente y realizaron las primeras investigaciones. Tras la finalización de la guerra, en 1945, las cuevas se abrieron al público, registrándose desde el principio un gran número de visitas (hasta 1.200 por día y más de 50.000 al año). Tal avalancha de visitantes alteró considerablemente las condiciones ambientales que habían permitido durante miles de años conservar intactas las pinturas, y se impuso tomar algún tipo de medida de protección, que no llegaría hasta 1955, en que empezaron a restringirse las visitas. La medida no fue suficiente, y en 1963, siendo ministro de Cultura el escritor André Malraux, se adoptó una medida drástica, el cierre definitivo de las cuevas al público. Lo que se visita actualmente es una réplica de las mismas (igual que ocurre en Altamira) bautizada como Lascaux II.

El método de datación del Carbono 14, tal como se indica en la página web oficial del gobierno francés, arroja para las pinturas una antiguedad de 15.500 años. Las pinturas más espectaculares se encuentran en un gran espacio conocido como "Sala de los toros" con figuras que impresionan por sus dimensiones, ya que alcanzan hasta los 5 m.; pero además hay otras muchas galerías de menor tamaño. En su interior hay más de 1.500 grabados y unas 600 pinturas, que reproducen las características de la escuela franco-cantábrica: naturalismo; pinturas de gran tamaño con figuras generalmente estáticas; figuras tanto aisladas como en grupo; policromía en tonos amarillos, rojos, negros y marrones, que rellenan la figura por completo; y rara presencia de la figura humana.

En relación a esto último, encontramos en Lascaux la famosa "Escena del pozo", una de las pocas ocasiones en que aparecen figuras humanas. En ella, un hombre itifálico y con cabeza de pájaro se sitúa frente a un bisonte. Suele interpretarse como la representación del éxtasis de un hechicero y se relaciona con ritos de fecundidad y el mundo espiritual. Sin embargo, las interpretaciones, como en tantos otros casos del arte paleolítico, es compleja y varían mucho según los distintos investigadores.

Además de los animales mencionados, la fauna representada en Lascaux es muy variada, con ciervos, caballos, uros, rinocerontes, etc. Llama la atención, no obstante, que sólo se representa un reno, cuando en las excavaciones arqueológicas se constata que el 90% de los restos encontrados pertenecen a este animal.

En la web de las cuevas de Lascaux puede realizarse una interesantísima visita virtual al interior de las grutas, y apreciar imágenes tan interesantes como la "Vaca negra" o el "Caballo chino", entre otras muchas, además de una muy buena información sobre la historia e investigaciones realizadas en torno a las mismas. También en youtube puedes ver este pequeño video en francés.

domingo, 3 de agosto de 2008

TRACY CHEVALIER. "La joven de la perla"

Esta novela de Tracy Chevalier es el resultado de su pasión por una pintura de Johannes Vermeer, del mismo título que la novela, y que se reproduce en la portada del libro. En ella, la autora mezcla ficción con realidad, a través de una historia que especula sobre quién pudo ser la modelo del cuadro y las relaciones que pudo tener con el pintor barroco holandés.
En la ficción literaria, imagina que pudiera tratarse de Griet, una chica de unos dieciseis años que en 1664 entraría a formar parte del servicio doméstico del pintor, y en la que éste descubre unas cualidades y una sensibilidad especial para el arte, y terminará por iniciarla en los secretos de la pintura. Poco a poco, la relación entre señor y sirvienta va adquiriendo unos tintes de complicidad, tanto en sus relaciones personales como artísticas, que mantienen de manera clandestina a la familia, aunque la suegra del pintor adivina la relación entre ambos. Sin embargo, viendo que esa relación supone un acicate en la actividad creativa del pintor de Delft, y por tanto, un aumento en los ingresos familiares, decide mantener silencio. Pero no será la única que empiece a sospechar lo que está ocurriendo, y cuando Van Ruijven, el mecenas de Vermeer, empiece a descubrir lo que está pasando, sus exigencias amenazan con derrumbarlo todo.
A lo largo de la narración, descubrimos diferentes aspectos de la pintura de Vermeer, como los motivos, las técnicas que usó, el marco social e histórico en que desarrolla la obra, e incluso la descripción de otras muchas de sus pinturas.
Merece la pena curiosear un poco en la web oficial de la novela (en inglés) y adentrarse en algunas de sus curiosidades.

sábado, 2 de agosto de 2008

EDWARD BURNE-JONES. "Sidonia von Bork"

Edward Burne-Jones (su verdadero nombre era Edward Coley Jones) fue discípulo de Dante Gabriel Rossetti, y está considerado, junto con su maestro, como uno de los más importantes representantes del movimiento prerrafaelita. Sus pinturas se inspiran en temas medievales clásicos y bíblicos, y denotan una gran influencia de los pintores italianos del Quattrocento, especialmente Sandro Botticelli y Filippino Lippi, al tiempo que él mismo reconoció su gran admiración por Miguel Ángel.

Además de la pintura, Burne-Jones se interesó por la recuperación de algunas de las técnicas medievales artísticas, como la vidriera, y diseñó y realizó, junto con el también pintor prerrafaelita William Morris, algunas de las que pueden verse actualmente en las catedrales de Oxford y Birmingham.
Su obra destaca por el sentimentalismo y se inspira de manera directa en el mundo de los románticos. Sus cuadros, en la mayoría de las ocasiones, están protagonizados por caballeros solitarios, de apariencia melancólica y por bellas damas que los detractores del estilo consideraban "sans merci" (faltas de gracia), lo que en el lenguaje de la época hay que entender como faltas de belleza, ya que nos mostraban un ideal de mujer muy distinto a las virtudes que les marcaba la puritana sociedad victoriana y burguesa de la Inglaterra del siglo XIX.

Un ejemplo de ello es la pintura que nos ocupa y que actualmente se exhibe en la Tate Gallery de Londres. Sidonia von Bork es el personaje central de una novela gótica que atrajo el interés de los prerrafaelitas, "Sidonia en el monasterio de las brujas" del escritor alemán Wilhem Meinhold (traducida al inglés por primera vez en 1848 por Jane Francesca Elgee, la madre del célebre escritor Oscar Wilde, como "Sidonia the sorceress", la hechicera). La historia se desarrolla en la Pomerania del siglo XVI y trata de los crímenes y maldades cometidos por Sidonia, una mujer cuya belleza cautivaba a todos los que la veían, una auténtica mujer fatal. Sus fechorías terminarían con una condena por brujería cuando contaba ochenta años.
El pintor la retrata aquí a los veinte años, al inicio de su diabólica carrera, tramando una de sus primeras intrigas en la corte de la Duquesa de Wolgast, mientras que al fondo podemos ver a las que van a ser sus víctimas. El gesto de Sidonia, con la siniestra mirada de soslayo que nos dedica y la mano tensando la gargantilla que la adorna, no deja lugar a dudas de sus perversas intenciones. Aunque la mayoría de los detalles fueron tomados por Burne-Jones directamente de la descripción de Meinhold, para algunos recursos compositivos y para el vestido de Sidonia, como pude verse en la imagen, el pintor tomó como modelo el espléndido "Retrato de mujer" del pintor del Cinquecento, Giulio Romano, de la Royal Collection, que unos identifican como Isabella d'Este y otros como Margherita Paleologa.

En la galería de imágenes de wikipedia puedes ver una buena selección de pinturas de Burne-Jones.

viernes, 1 de agosto de 2008

¿Qué son los prerrafaelitas?

Es el nombre que se da a un grupo de pintores británicos que, en 1848, fundaron en Londres la Hermandad Prerrafaelita. Al igual que habían hecho los nazarenos alemanes, que se convierten en su punto de referencia, también ellos van a rechazar el academicismo victoriano y hacen una mirada introspectiva hacia el pasado artístico.
El nombre de prerrafaelita (o prerrafaelista) viene determinado, no por un rechazo en sí de la pintura de Rafael, sino más bien un rechazo contra los efectos del "rafaelismo" que dominaba la pintura oficial de la Royal Academy de la época. La pintura oficial o académica tenía como base el idealismo, en el que se formaba a los jóvenes aprendices de pintores. El pintor, tal como había hecho Rafael, debía idealizar la naturaleza, es decir, representarla no tal como era, sino como debería ser. La Hermandad, en cambio, propone justo lo contrario, retornar a un pasado anterior a esa declaración de la naturaleza como "imperfecta", lo que les lleva a tomar como modelos a los primitivos flamencos y a los pintores del Quattrocento italiano. De los primeros valorarán el gusto por el detalle, y de los segundos, la claridad, sencillez e iluminación de sus composiciones. Para los prerrafaelitas, la naturaleza es respetada de tal manera, que los cuadros a veces parecen fotografías en color, en los que la línea y el color (brillante y lujoso) son reproducidos con minuciosa pulcritud. En su afán de representación veraz de la naturaleza, seleccionan siempre paisajes o interiores reales y no figurados, y utilizan siempre modelos de carne y hueso.
De especial interés fue el tratamiento de la mujer por estos pintores, y como escribe José Luis Pardo: "Uno de los resultados más innegables de la Hermandad fue la liberación simbólica de los corsés femeninos, es decir, el logro de haber pintado, quizá por primera vez, a unas mujeres genuinamente modernas: no damas (ladies), sino mujeres (women) cuya [...] hermosura no se parecía a la belleza idealizada de las Madonnas de Rafael". (Esto no es música. Introducción al malestar en la cultura de masas).
En la temática del grupo destaca el interés que sienten por los temas históricos, y en especial por los medievales, las leyendas artúricas, y también por la mitología, temas orientales, bíblicos y Shakespeare. Por tanto, el grupo participa, por un lado, del influjo del romanticismo que también se había fijado en esa vuelta al pasado, y del realismo, que se va abriendo paso en Europa. En principio, la combinación de ambos pareció posible, sin embargo, con el tiempo, el grupo terminaría escindiéndose en esa doble dirección: la realista, encabezada por William Holman Hunt y John Everet Millais (al inicio de esta entrada podemos ver su "Ofelia"), y la medievalista, representada por Dante Gabriel Rossetti (de quien junto a estas líneas vemos "La Anunciación"), Burne-Jones y William Morris. Además de ellos, formaron parte destacada del grupo, entre otros, William Dyce, Ford Madox-Brown y John William Waterhouse.
No se puede entender del todo el significado del movimiento, si no tenemos en cuenta el momento histórico de su aparición, en la Inglaterra de mediados del siglo XIX, en la que se dejan sentir las importantes transformaciones producidas por la Revolución Industrial. Todos los componentes de la Hermandad se caracterizaron por el rechazo de la sociedad mundana y materialista surgida de ese proceso de cambio, y buscaban algo más profundo y más idealista. Podríamos decir que impulsan un nuevo movimiento espiritual, al que añaden una carga de erotismo en muchas de sus obras.
El carácter innovador de la Hermandad es destacado por muchos historiadores del arte, que ven en ella algunos de los rasgos que luego serán habituales en las vanguardias del siglo XX: su intención de ruptura, su carácter programático, la adopción de un nombre para el estilo e incluso la publicación de una revista para su divulgación. Al mismo tiempo, se ha destacado el papel de Rossetti como precursor del simbolismo del siglo XX.
En este enlace puedes ver una muestra de los autores y obras del grupo, y si quieres profundizar más en el tema, en este otro puedes acceder a numerosos enlaces a páginas dedicadas a este movimiento.