domingo, 3 de mayo de 2009

Neil Leifer, fotógrafo deportivo

NEIL LEIFER. Muhammad Alí vs. Sonny Liston. Lewiston (Maine), 25 de mayo 1965


Hace unos días tuve la suerte de asistir a la presentación de la novela "Vacaciones de invierno", de José Manuel Benítez Ariza, poeta, narrador, columnista de "Diario de Cádiz", traductor, bloguero (aquí al lado, en la sección No sólo de arte vive el hombre, puedes encontrar el enlace a Columna de humo) y viejo conocido, además de compañero. La lectura de su novela me ha tenido enfrascado estos días. Es una de esas novelas cuya lectura hace que el tiempo pase casi sin darte cuenta. Te atrapa como un imán y se lee casi de una sentada, o de un tirón, como suele decirse. Una de esas novelas que no quisieras que se acabaran todavía, como cuando estás delante de un manjar exquisito, cuyo placer quieres saborear indefinidamente. Pero los placeres lo son, supongo, porque no duran siempre.


NEIL LEIFER. Muhammad Alí. Gimnasio de la calle 5, Miami. Octubre 1970


En "Vacaciones en invierno" un niño, a las puertas de la adolescencia, se rompe la mandíbula en un accidente de bicicleta. Una fractura complicada, tanto que el médico le cuenta que es la misma que tuvo el boxeador Cassius Clay, aunque en aquel momento ya había ingresado en la Nación Islámica y adoptado el nombre de Muhammad Alí. Benítez Ariza se refiere, con este episodio, al combate que tuvo lugar entre Alí y Ken Norton en San Diego, California, el 30 de marzo de 1973. Alí fue derrotado, y Norton, además, le rompió la mandíbula. Sin embargo, cuando leí ese episodio, la imagen que me vino de Clay (siempre me ha gustado más llamarle así), no es aquella, ni tampoco la de un enfermo de Parkinson encendiendo la llama olímpica en Atlanta 96, sino esta otra que aparece al principio de esta entrada. En ella se ve a Clay, con un gesto terrible, el del guerrero que no quiere que el combate acabe todavía. El puño levantado y amenazante, el punto de vista bajo del fotógrafo, la oscuridad del fondo de la sala, sobre la que se recorta la figura de Clay, y el cuerpo de Liston caído sobre la lona, hacen que aquel parezca un gigante y su rival un ser diminuto, que por un momento me recuerda "El Coloso", sea de quien sea, Goya o Juliá.

Aquella foto pasa por ser una de las mejores fotos de deporte de todos los tiempos. El combate se celebró en Lewiston (Maine) el 25 de mayo de 1965, y se disputaba el campeonato del mundo de los grandes pesos. Era la revancha de uno anterior, celebrado un año antes, en el que Clay había arrebatado el título a Liston. La instantánea de Leifer recoge uno de los episodios más famosos de la historia del boxeo, el famoso "phantom punch" (directo fantasma, o algo así). En efecto, la mayoría del público, excepto el escritor Norman Mailer, no había visto el impacto, y al ver que Clay le gritaba a su rival enfurecido que se levantara y continuara peleando, empezaron también ellos a gritar muy enfadados y convencidos de que la pelea había sido amañada.

NEIL LEIFER. Pelé. Estadio Azteca, México. Final de la Copa del Mundo, 21 de junio de 1970

Aquella foto, repito, fue la que apareció entre mis recuerdos, aunque no sabía quien la había tomado. Al investigarlo, descubrí que no era aquella la única que formaba parte de mi album de recuerdos. Suyas son también las de Pelé, con el torso desnudo paseado a hombros en el Estadio Azteca de México, después de derrotar a Italia en la final del campeonato del mundo de fútbol de 1970; la de Nadia Comaneci, como una mariposa suspendida en el aire, en aquellos increibles Juegos Olímpicos de Montreal de 1976, en que la joven de 14 años, por primera vez en la historia logró un diez en un ejercicio de gimnasia; o la de Larry Bird, Michael Jordan y Magic Johnson, posando antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona del 92, en los que el "dream team" maravilló al mundo; ...

NEIL LEIFER. Nadia Comaneci, Juegos Olímpicos de Montreal, 19 de julio de 1976


Los comienzos de Neil Leifer (Nueva York, 1942) en el mundo de la fotografía profesional parecen sacados del guión de una película del Hollywood de los 50. Leifer empezó a hacer sus primeras fotos para el periódico de la escuela. Los fines de semana, como no tenía dinero para ir al Yankee Stadium, para ver los partidos de fútbol americano de los Giants de Nueva York, encontró un modo de entrar gratis, como voluntario ayudando a los veteranos de la II Guerra Mundial que acudían al mismo en sus sillas de rueda. Esto le permitía estar a pie de campo y, tomar fotos con su modesto equipo de fotografía. En 1958, cuando tenía 15 años, tomó unas fotografías de la final de NFL, entre el equipo local, los Giants de Nueva York, y los Baltimore Colt. Aquel partido pasó a la historia, como el mejor de todos los tiempos, y el primero en que el título hubo de dilucidarse en una prórroga. Aquel día, Leifer tomó una fotografía que, todavía hoy, sigue considerando como una de las mejores de su carrera, el touchdown anotado por el jugador de Baltimore, Alan Ameche, que dio el título a su equipo.

NEIL LEIFER. Touchdown de Alan Ameche, en el partido Giants New York vs. Baltimore Colt, por el título de la NFL, 28 diciembre de 1958


Como el propio Leifer diría años más tarde, aquella foto nunca la hubiera tomado de tener dinero y un equipo fotográfico mejor. De haber sido así, habría estado en un asiento en el estadio y no a pie de campo, y habría utilizado un teleobjetivo. Al ver aquella foto, el director de la prestigiosa revista "Sport Illustrated" decidió contratar a la que en breve sería una rutilante estrella del periodismo gráfico deportivo. Poco después, en 1962, tendría la primera de sus más de 200 portadas en las revistas más prestigiosas de los Estados Unidos.

NEIL LEIFER. Buque "New Jersey". Golfo de Tonkin, Vietnam del Norte, octubre 1968


Además de Sport Illustrated, el fotógrafo también trabajó para Life Magazine y Time Magazine, además de diferentes periódicos americanos, para las que cubrió diferentes reportajes de sociedad, políticos , militares, e incluso de naturaleza. También en ese campo demostró que tomar buenas fotografías no consiste sólo en estar en el lugar adecuado y en el momento adecuado, aunque él modestamente quisiera hacernos pensar que era así. Fijaros si no en la fantástica foto de arriba, realizada durante la guerra de Vietnam, y donde es capaz de encontrar, por un momento, la belleza, en medio de tanto horror como hubo en ella, como hay en cualquier guerra.

Actualmente está retirado de la fotografía y se dedica al cine. Bueno, a Leifer como mejor se le conoce es a través de sus fotografías. En la web de The Digital Journalist puedes encontrar una selección de sus mejores fotografías (de ahí he obtenido yo las que ilustran esta entrada). Pero mucho más completa es la web oficial de Neil Leifer (en inglés), con una pequeña biografía y una amplia colección de fotografías clasificadas por temas. Y me parece realmente interesante la entrevista que concedió a Larry Berman y Chris Maher en 2002 (en inglés) donde cuenta muchas cosas sobre su trabajo.

Ahora, amplía la pantalla, conecta los altavoces y disfruta del arte de Neil Leifer y la música de Bruce Springsteen.

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